México podría crecer hasta 6% anual, en el último bienio de la actual administración, si las autoridades y legisladores impulsan cambios estructurales con la productividad como objetivo, coincidieron especialistas de organismos internacionales, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Tendrían que promover una competencia en sectores como el de telecomunicaciones y energía. Reducir la burocracia y simplificar las regulaciones, como un primer paso, advierte el director del CEESP, Luis Foncerrada. Asimismo, orientar las políticas públicas hacia el crecimiento, a partir de una estrategia de escalamiento industrial cuyo objetivo sea armar cadenas de valor, precisa aparte el director de desarrollo económico en la Cepal, Juan Alberto Fuentes.

Para este relanzamiento de la política industrial como motor del crecimiento, explica aparte el economista del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, se tienen que aprovechar al máximo las mejores competencias que en los últimos años han sido motor de crecimiento para el país, como es la manufactura automotriz.

Y se tendría que aumentar la capacidad de las empresas para crear productos de mayor valor agregado, sugiere.

De conseguirlo, se estaría fortaleciendo al mercado interno y generando productos internacionalmente competitivos, asegura.

LATINOAMÉRICA EN LA MIRA

En opinión del director general de Organismos y Mecanismos Regionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), José Zabalgoitia, una estrategia para que la economía acelere su dinamismo se encuentra en el comercio de la región Asia–Pacífico y el interregional.

Hay dos avenidas casi naturales para dirigir el trabajo de la política exterior mexicana, refirió. La primera es fortalecer el comercio con los países de Asia-Pacífico, que es la región que ha crecido de manera consistente y a tasas más altas en medio de la lenta actividad mundial.

Y ampliando los intercambios en América Latina para aprovechar mejor los tratados comerciales en los que México participa, donde hay altos potenciales.

Se refiere específicamente a la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Colombia, México y Perú. Estos cuatro países representan 4% del PIB de región y generan 55% de las exportaciones de América Latina, que es más de lo que intercambia el Mercosur, que puede ser en esta administración un detonante de inversiones en todos los integrantes , confió.

En opinión del director adjunto de la Cepal en México, Juan Carlos Moreno-Brid, se tiene que colocar al crecimiento y empleo en el centro de la política económica.

La reforma hacendaria tiene que promover un aumento en la recaudación e incentivar a las empresas -considera- y el financiamiento bancario tiene que abrirse para fondear a la actividad productiva.

De acuerdo con el economista de la Cepal, Juan Alberto Fuentes, México ofrece la mejor experiencia a replicar para integrar un nuevo programa dirigido al crecimiento. México cuenta con el patrón de crecimiento más equilibrado para avanzar en América Latina. Cuenta con sectores productivos en equilibrio entre el consumo, inversión y exportaciones .

ymorales@eleconomista.com.mx