El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó ayer un Presupuesto para el 2013, año electoral en aquella nación, de 3.8 billones de dólares.

El Presidente prometió que con este Presupuesto reducirá en 10 años el déficit presupuestario en 4 billones de dólares, aunque no contempla grandes modificaciones a los programas de asistencia social, como el de los cuidados médicos, que son uno de los principales motivos del déficit.

Las previsiones económicas que sustentan la propuesta presupuestaria del presidente Obama se reducen al campo de que un fuerte gasto gubernamental ayudará a la maltrecha economía.

El Presupuesto proyecta que la economía crecerá 2.7% este año y 3.0% en el 2013 si el Congreso aprueba su plan.

El gobierno espera mayor crecimiento que los otros pronósticos, principalmente porque la estimación asume que todas las propuestas presupuestarias serán aprobadas , indicó la Casa Blanca.

Mientras muchos republicanos quieren recortar el gasto, Obama propone aumentar los gastos federales durante el año fiscal del 2013 a 3.8 billones desde 3.7 billones de dólares en el actual año fiscal.

El plan también prevé que los mayores ingresos podrían rebajar el déficit federal a 901,000 millones de dólares desde un estimado de 1.3 billones en el año fiscal actual, que comenzó en octubre.

La propuesta de Obama también contempla un descenso del desempleo a 8.6% este año y a 7.5% para el próximo, pero la Casa Blanca aclaró que podría modificar estos pronósticos.

CLAVES DE LA PROPUESTA PRESUPUESTARIA DE OBAMA

Pide más de 800,000 millones de dólares para la creación de empleos e inversión en infraestructura.

Insta a un impuesto mínimo de 30% sobre los ricos en una regla nombrada en honor del inversionista Warren Buffett.

Alzas de impuestos para recaudar 1.5 billones de dólares dentro de los próximos 10 años.

Recortes al gasto que en conjunto reducirían el déficit en 4 billones de dólares en ese periodo.

El presupuesto propone 27,200 millones de dólares para el Departamento de Energía, un aumento interanual del 3.2%, e incluye 2,300 millones de dólares para investigación.

El plan aumenta el tamaño de un programa de garantías estatales de seguridad de los ductos del Departamento de Transporte en 50%.

Pidió la derogación de recortes de impuestos para las empresas de petróleo y gas por 4,000 millones de dólares.

Las aerolíneas y los estadounidenses que viajen en avión deberán pagar hasta 32,000 millones de dólares en nuevas tasas sobre el tráfico aéreo y la seguridad durante 10 años.

La parte de los pasajes que ayuda a financiar la revisión de los pasajeros y de su equipaje en más de 400 aeropuertos de Estados Unidos podría duplicarse hasta alcanzar un mínimo obligatorio de 5 dólares por cada tramo de viaje.

La tasa subiría 50 centavos de dólar por año a partir del 2014, elevando el total a 7.50 dólares en el año 2018. El Gobierno espera que los cambios redunden en nuevos ingresos de entre 9,000 y 25,500 millones de dólares a lo largo de 10 años.