El presidente de Estados Unidos Barack Obama enviará al Congreso un presupuesto que según la Casa Blanca brindará ayuda económica a corto plazo y la promesa de reducir el déficit a largo plazo, anunció ayer la mansión presidencial.

El presupuesto del 2013 contempla gastos en obras públicas y el aumento de los impuestos a los acaudalados y corporaciones con los que se buscará reducir el déficit federal.

Así, la Casa Blanca pronosticó que el déficit de este año será de 1.3 billones de dólares, el cuarto año consecutivo que supera el billón de dólares, y de 901,000 millones al año siguiente.

El secretario de la Casa Blanca Jacob Lew dijo que el nuevo presupuesto permitiría al país reducir 4 billones de dólares del déficit en los próximos 10 años, mediante el aumento de los impuestos a los más acaudalados y reduciendo el gasto gubernamental.

Lew agregó que el presupuesto de Obama reducirá el gasto público en 2.5 dólares por cada dólar en nuevos impuestos.

El año fiscal comienza el primero de octubre, y la deuda federal supera ya los 15 billones de dólares, una cifra récord.

Los republicanos criticaron el documento por aumentar el gasto público en infraestructuras y aumentar los impuestos.

Los republicanos de la Cámara de Representantes ofrecerán una alternativa al plan de Obama que reducirán el déficit modificando el seguro médico de los jubilados, y otros programas sociales sin aumentar los impuestos.

El presidente de la Comisión presupuestaria de la Cámara, el republicano Paul Ryan, afirmó que "cuando se disipe el polvo y la gente vea lo que hacemos, cómo promovemos soluciones bipartidistas", aprobarán esas ideas.

El presupuesto de Obama evita sacrificios en año de elecciones, y solo hace reducciones cosméticas en el crecimiento insostenible del Medicare, pese a que impone un "impuesto de responsabilidad por la crisis financiera" a los grandes bancos por 10 años y 61,000 millones de dólares para pagar el rescate de Wall Street del 2008.

klm