El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresará a Washington hoy jueves para realizar un último esfuerzo que permita alcanzar un acuerdo con el Congreso para evitar, o al menos retrasar, el precipicio fiscal.

Ningún proyecto de ley específico sobre el precipicio fiscal se encuentra actualmente en el programa del Senado o de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que retomarán sus actividades después de las fiestas de Navidad.

Asesores y miembros del Congreso dijeron que el Senado, controlado por los demócratas, podría aprobar una medida de último minuto que evite los recortes de gastos y gran parte de los aumentos de impuestos.

La atención legislativa sigue pasando de la reducción del déficit a evitar el impacto inmediato que implicaría la caída en el abismo el 31 de diciembre.

Los 191 congresistas demócratas de la Cámara de Representantes tendrían que votar en bloque junto a por lo menos 26 republicanos para obtener una mayoría y aprobar un proyecto de ley que incluya aumentos de impuestos a los estadounidenses más ricos, una de las exigencias clave de Obama.

Algunos de estos 26 votos republicanos que se necesitarían podrían llegar de los 34 congresistas de ese partido que no se presentaron a la reelección o que fueron derrotados en los comicios de noviembre, por lo que ya no tienen que preocuparse de alguna consecuencia política.

Una alternativa sería que el Congreso permita un alza de impuestos a todos tal como está programado y luego, en enero, alcance un acuerdo rápido que los rebaje, excepto para los más ricos.