El presidente Barack Obama intervendrá directamente este lunes en las conversaciones con los líderes del Congreso sobre el techo de la deuda pública de Estados Unidos, a fin de detener la cuenta atrás hacia una cesación de pagos que tendría serias consecuencias.

Acompañado por su vicepresidente Joe Biden, Obama debía reunirse, a partir de las 10H30 locales (14H30 GMT,) con el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y a las 17H00 recibirá en la Casa Blanca al dirigente de la minoría republicana Mitch McConnell.

Estos dos encuentros, cerrados a la prensa, se producen a 5 semanas del 2 de agosto, fecha a partir de la cual el Tesoro estima que el país ya no podrá reembolsar los préstamos contraídos si el Congreso no modifica al alza el techo de la deuda.

La deuda bruta del Estado federal, situada en unos 14 billones 300,000 dólares, alcanzó a mediados de mayo el techo autorizado por el Congreso. Los adversarios republicanos de Obama, mayoritarios en la Cámara de representantes, condicionan su apoyo a un aumento del techo de la deuda a la realización de cortes drásticos en el presupuesto.

Obama pidió a Biden participar en las conversaciones con los parlamentarios de ambos partidos, pero estas negociaciones, iniciadas el 5 de mayo, fracasaron el jueves último tras la partida del jefe de la mayoría republicana en la Cámara, Eric Cantor.

Cantor destacó que se había ingresado en un "callejón sin salida" en lo relativo al tema de las alzas de impuestos. Los republicanos se oponen a cualquier aumento de los impuestos para reducir el déficit presupuestal y controlar el aumento de la deuda.

" Los demócratas persisten en su idea de que cualquier acuerdo debe incluir aumentos de impuestos", lamentó el dirigente republicano. "Pero en la Cámara de representantes no existe respaldo alguno a un alza de los impuestos y dada la situación económica actual no creo que sea el momento de proceder a un aumento", dijo.

El jueves, McConnell formuló a su vez fuertes críticas a Obama, a quien reprochó su insuficiente presencia en las negociaciones desarrolladas en estos dos últimos meses.

"El es el presidente. Creo que la mayoría de los estadounidenses espera que se comporte como tal", remarcó.

Obama admite la necesidad de una reducción del gasto público, pero al mismo tiempo aspira a que los más pudientes paguen impuestos más elevados y se opone a recortes en los grandes programas sociales. Esa es la estrategia adecuada, la "aproximación más equilibrada" al problema, sostiene la Casa Blanca.

"El presidente está dispuesto a tomar decisiones difíciles, pero no puede pedir a la clase media y a los ancianos que soporten todo el peso de la reducción del déficit mientras los millonarios, los billonarios y los grupos de presión saldrían indemnes", explicó el viernes el portavoz de Obama, Jay Carney.

"Estimamos sin embargo que las negociaciones pueden avanzar si no nos manejamos con una actitud de 'todo o nada'", agregó.

Estas discrepancias entre los negociadores de los dos partidos son observadas con inquietud por las instancias internacionales, en momentos en que la deuda griega agrieta la confianza y la economía estadounidense pena para superar la recesión de 2007-2009.

El 17 de junio, el Fondo Monetario Internacional pidió al Congreso de Estados Unidos a aumentar el techo de la deuda, alarmado por el "peligro de una reacción negativa mayor de parte de los mercados" a medida que se acerca la fecha fatídica del 2 de agosto.

RDS