España necesita un plan de mediano plazo con medidas permanentes para la reducción del déficit fiscal y debe implementar plenamente los controles en torno a los presupuestos regionales con el fin de mejorar su credibilidad, dijo el martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La economía seguirá en contracción este año por el impacto en la demanda doméstica de la consolidación presupuestaria. España ha anunciado medidas de austeridad por alrededor de 45,000 millones de euros para el 2012.

La OCDE ve en el 2012 una contracción económica en España del 1.6% y del 0.8% en el 2013.

Para el conjunto de la zona euro, la OCDE ve una contracción del 0.1% en el 2012 frente a una previsión en noviembre pasado de un crecimiento del 0.2 por ciento.

El nerviosismo en los mercados de deuda internacionales por el futuro del euro y el estado de salud de la economía española podrían complicar la situación, dijo la OCDE en el marco de sus previsiones de la primavera boreal.

"Un nuevo incremento en los diferenciales de rendimiento de los bonos soberanos españoles aumentaría los costos de financiamiento del sector privado y haría más profunda la recesión", dijo el organismo.

La prima de riesgo de la deuda española a 10 años subió a sus máximos de seis meses a mediados de mayo, por las preocupaciones sobre un sistema bancario perjudicado por la crisis inmobiliaria y los rumores sobre la salida de Grecia de la zona euro.

El gobierno conservador, que derrotó a los socialistas en las elecciones del pasado noviembre, ha heredado uno de los déficit presupuestarios más elevados de la unión monetaria, del 8,9% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2011, una economía al borde de la recesión y una tasa de desempleo que hoy llega al 24.4 por ciento.

España se acercaría a su objetivo de recortar el déficit al 3% del PIB en el 2013, según la OCDE, en contraste con el 6.3% de déficit que la Comisión Europea espera para el año que viene.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha recortado drásticamente los presupuestos y reducido los ingresos con medidas en su mayoría temporales, pero debería subir el Impuesto al Valor Agregado -algo ya previsto por el Gobierno para el año que viene- e introducir impuestos medioambientales más duros, señala la OCDE en su informe.

En materia de desempleo, con una tasa entre las más altas de los países desarrollados, el organismo dijo que sobrepasaría el 25% el año próximo, aunque añadió que la reforma laboral aprobada en febrero podría mejorar las perspectivas de empleo a mediano plazo.

El Gobierno debería mejorar el acceso a programas de formación para los jóvenes menos calificados, la mitad de los cuales no tiene trabajo, y reducir las diferencias en las indemnizaciones por despido entre contratos temporales e indefinidos en dirección hacia un contrato unificado, dijo.

"Las pérdidas de empleo deberían estabilizarse en el 2013, desacelerando la caída de la demanda interna, mientras que una aceleración de las exportaciones imprimirá cierto ritmo al crecimiento", señaló.

La economía española, que entró en su segunda recesión desde el 2009 en el primer trimestre del año y que previsiblemente seguirá contrayéndose hasta el año que viene, ha evitado una caída abrupta gracias a la fortaleza de las exportaciones, aunque la desaceleración europea ha afectado al crecimiento del comercio.

BCE DEBERÍA ACTUAR SI LA COSA EMPEORA

Por otra parte, la OCDE afirmó que los bancos centrales deben mantener la política monetaria laxa, al tiempo que el Banco Central Europeo debe estar dispuesto a asumir un papel mayor en la lucha contra la crisis de deuda si la situación empeora.

En su informe bianual, la organización dijo que es demasiado pronto aún para retirar las medidas no convencionales de estímulo, debido a un crecimiento todavía débil, una inflación limitada y el ajuste de los presupuestos.

Con Grecia sumida en la incertidumbre política y las preocupaciones sobre el déficit y los bancos españoles, el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, dijo que el BCE no puede permitirse descartar la compra de más bonos soberanos en el mercado secundario.

"La situación ha cambiado radicalmente en las últimas semanas", dijo a Reuters en una entrevista. "Si se percibe el riesgo de que nos movemos de prisa hacia un gran desequilibrio, habría que tomar medidas", agregó.

El presidente de Francia, François Hollande, reclama un papel más activo del BCE, a pesar de la oposición de Alemania, que considera que una mayor acción podría disparar la inflación.

Si la situación empeora, Padoan considera que una de las opciones sería una nueva inyección de liquidez del BCE en el sistema y permitir que el Mecanismo de Estabilidad Europea tome prestado dinero directamente del banco central, algo que en la actualidad está prohibido.

En un entorno de flojo crecimiento en la zona euro, la presión sobre los precios suavizándose y los gobiernos en lucha por mejorar sus cuentas públicas, la OCDE opina que el BCE debería recortar su tasa referencial de interés desde el mínimo histórico actual del 1.0% y dejarla próxima a cero.

RDS