El nuevo director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) espera aprovechar las preocupaciones sobre los préstamos chinos para ganar el apoyo de los legisladores estadounidenses y así impulsar la capacidad crediticia anual de la entidad a 20,000 millones de dólares mientras la región enfrenta la crisis del Covid-19.

Mauricio Claver-Carone, un asesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que asumió el mando del BID el 1 de octubre, dijo que ya ha iniciado conversaciones con demócratas y republicanos en el Congreso y espera finalizar un plan de aumento de capital para la junta del banco en marzo.

Estados Unidos es el mayor accionista del BID con 30% de los votos.

Un nuevo documento conceptual presentado al directorio del BID sitúa las necesidades de financiamiento de la región en 25,000 millones de dólares al año en un momento en que ha sido fuertemente golpeada por la pandemia, y los préstamos de China, Estados Unidos y otros países se redujeron drásticamente.

“El BID podría y debería estar en 20,000 millones por año en préstamos”, dijo Claver-Carone a Reuters en una entrevista. “Eso haría una gran diferencia en la región”.

Claver-Carone dijo que su acercamiento a los legisladores de EU un mes antes de cualquier acción de la junta fue algo “poco ortodoxo”, pero tenía la intención de allanar el camino para la aprobación del aumento de capital.

Ganar el apoyo de Estados Unidos para financiar instituciones multilaterales suele ser difícil y podría ser aún más durante la crisis actual. Algunos demócratas también podrían negarse tras oponerse a la nominación de Claver-Carone, un ciudadano estadounidense, para un rol que tradicionalmente ha sido ocupado por alguien de América Latina.

Los economistas dicen que se necesita ayuda urgente, dados los altos niveles de deuda en la región, y estiman que la crisis del Covid-19 hará que las necesidades de financiamiento de la atención médica superen los 150,000 millones de dólares.

Argentina y Ecuador ya han reestructurado su deuda externa este año, y toda la región enfrenta una contracción de la producción económica de 8.1% en el 2020, con una recuperación parcial y desigual en el horizonte para el 2021.

China aumentó los préstamos a América Latina a principios de la década del 2000, pero retrocedió en los últimos años cuando una caída en las exportaciones causada por la guerra comercial con Estados Unidos redujo las reservas de divisas.