La Unión Europea (UE) inició el miércoles el largo y complicado proceso para delinear sus gastos a largo plazo, buscando mayores fondos para financiar nuevas prioridades y para tratar de compensar por las pérdidas causadas por la salida de Gran Bretaña.

La entidad ejecutiva de la UE, la Comisión Europea, reveló el presupuesto del periodo 2021-2027 para un total de 1.135 billones de euros (1.36 billones de dólares), equivalente a 1.1% de la producción nacional total de los 27 estados miembros que permanecerán tras la salida británica.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró que el presupuesto “constituye un plan pragmático para lograr más con menos recursos”.

“La buena posición económica en la que estamos nos ha dado algo de espacio de maniobra, pero no nos exime de tener que ahorrar en algunos sectores”, manifestó Juncker.

Los fondos para la agricultura y para los “planes de cohesión”, es decir, los que ayudan a mejorar la infraestructura de los miembros más pobres del bloque, serán reducidos en 5%: la Comisión expresó que tales políticas serán “modernizadas”, a fin de poder producir más con menos recursos.

Habrá más fondos para seguridad y defensa, protección fronteriza, innovación y tecnología e internet, prioridades consideradas por la UE como auspiciosas para el futuro.

La Comisión, sin embargo, preocupada por medidas políticas en Polonia y Hungría que considera peligrosas para el Estado de Derecho, está pidiendo también mecanismos para suspender o restringir el financiamiento a países donde se vean amenazadas las libertades civiles.

“Estamos proponiendo un nuevo mecanismo que nos permita proteger al presupuesto de riesgos financieros vinculados a deficiencias en el respeto al estado de derecho”, dijo Juncker. Esa medida “no va en contra de ningún estado miembro en particular, pero es un aspecto importante de nuestra nueva arquitectura presupuestaria”. Polonia desde ya rechazó la idea.

Dentro de los incrementos más destacados, se encuentran en el control fronterizo exterior, la migración y el asilo, donde se triplica el gasto hasta 33,000 millones de euros desde 13,000 actuales.

Además, Bruselas quiere crear dos nuevos fondos dotados con 55,000 millones de euros en total para impulsar la integración de la eurozona. Por un lado, un mecanismo dotado con hasta 30,000 millones de euros para dar préstamos en condiciones ventajosas a los países que atraviesen crisis para que puedan mantener su nivel de inversión pública. Por otro, propone un nuevo programa con 25,000 millones de euros para apoyar a los países que quieran hacer reformas estructurales, con vistas también a potenciar la convergencia de aquellos que quieran unirse a la eurozona.

La UE desea forjar un acuerdo sobre el presupuesto antes de las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo del año entrante. Por lo general, los debates presupuestarios tardan varios meses en que los legisladores europeos exigen planes más ambiciosos, mientras los países miembros piden cautela al momento de manejar limitados recursos. El presupuesto debe ser aprobado por unanimidad por todos los estados miembros y debe contar con el respaldo de la asamblea.