La economía de Estados Unidos no necesita más liquidez en la forma de compra de bonos por parte de la Reserva Federal porque no inducirá a los negocios a pedir prestado, invertir y contratar, dijo el miércoles un funcionario de alto rango de la Fed.

El presidente de la Fed de Dallas, Richard Fisher, también advirtió que la "menor desviación" de la meta de inflación del 2 por ciento de la Fed podría ser "debilitante" para los mercados financieros.

Fisher es un funcionario de postura dura frente a la inflación que se opuso a la decisión de la semana pasada del banco central de Estados Unidos de lanzar una tercera ronda de flexibilización cuantitativa, o QE3.

En comentarios preparados para un discurso ante el Harvard Club de la ciudad de Nueva York, Fisher dijo que sus argumentos contra una mayor inyección de dinero no convencieron a sus colegas en la reunión de la Fed de la semana pasada.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, recibió un amplio respaldo para comprar 40,000 millones de dólares en activos respaldados con hipotecas al mes en un esfuerzo por fomentar el empleo en el país luego de la reunión de la semana pasada.

"En la reunión (...) sentí un impulso por atar al presidente al mástil, al estilo de la Odisea, y poner cera en los oídos de mis colegas en el comité, para que se resistieran al llamado de las sirenas de compras de activos de mayor escala", dijo Fisher, un ex gerente de fondos de cobertura que en la década de 1960 estuvo en la Armada.

"Pero no tengo tales poderes", declaró. "Y sólo soy un funcionario en la leal tripulación que navega bajo el comando del almirante Bernanke", agregó.

La Fed recortó a fines del 2008 las tasas de interés hasta cerca de cero y desde entonces ha comprado unos 2,3 billones de dólares en valores a largo plazo en una campaña sin precedentes por generar crecimiento y revivir a la economía después de la peor recesión en décadas.

Sin embargo la recuperación, especialmente del empleo, ha sido lenta y el crecimiento económico cayó este año, lo que motivó el QE3 y una promesa de la Fed de que seguiría comprando valores hasta que el panorama del mercado laboral mejore "sustancialmente".

La economía de Estados Unidos creció a una tasa anual de apenas un 1,7 por ciento en el segundo trimestre, un nivel insuficiente para reducir el desempleo, que se mantuvo en un 8,1 por ciento el mes pasado.

Funcionarios de la Fed creen que las compras de bonos impulsarán al mercado inmobiliario, reducirán las tasas de préstamos a largo plazo e interesarán a los inversores en activos de mayor riesgo como las acciones y los bonos corporativos.

A su vez, se espera que eso genere confianza en los negocios y los individuos, llevándolos a contratar, gastar e invertir nuevamente.

Pero Fisher, quien no tiene derecho a voto este año, reiteró su postura sobre que los negocios ya tienen pocos problemas para recibir financiamiento y, en cambio, no tienen certezas sobre la política fiscal estadounidense y las posibles consecuencias de la crisis de deuda de Europa y la desaceleración de China.

"La misma gente que deseamos que avive el consumo y la demanda final mediante la creación de empleos y la expansión de la inversión fija de los negocios no está respondiendo a nuestras iniciativas de política de la forma en que lo sugiere la teoría", afirmó.