La calificación crediticia de Estados Unidos está lejos de estar a salvo, las tres principales calificadoras tienen panoramas negativos para el país, que el año pasado sufrió la rebaja de su nota de deuda por primera vez en su historia cuando Standard and Poor’s lo despojó de su estatus AAA .

Con el liderazgo en riesgo de Boehner en la Cámara, los mercados temen que no pueda lograr la aprobación de ningún plan tributario a través del Congreso, menos los términos más estrictos que busca el presidente Barack Obama en lo que se está convirtiendo en una interminable debacle política sobre el Presupuesto.

Sin un acuerdo presupuestario entre los legisladores, el precipicio fiscal, un paquete de 600,000 millones de dólares en alzas impositivas y recortes en el gasto, entraría en rigor automáticamente el 1 de enero y podría arrastrar a la economía a otra recesión.

A LA ESPERA DE ?BUENAS NOTICIAS

Pero pese a que la esperanza de los inversionistas se está desvaneciendo, las agencias calificadoras aún tienen algo de confianza. Fitch todavía prevé un compromiso antes de fin de año, confirmó el portavoz Brian Bertsch.

Esa base no ha cambiado , desde una perspectiva previa, agregó.

Pero un fracaso en las negociaciones podría alentar a una rebaja en la calificación. Si la gresca fiscal se extiende al 2013 y parece encaminada a afectar a la economía, la calificación soberana en Estados Unidos podría estar sujeta a revisión, alentando potencialmente a una acción negativa en la calificación , informó Fitch en un reporte la semana pasada.

Moody’s probablemente también resolverá su panorama negativo en la nota de deuda de Estados Unidos en el 2013, pero aún está por verse cómo.

Un portavoz de Moody’s comentó que la perspectiva de las agencias calificadoras no ha cambiado desde que emitieron un reporte en septiembre diciendo que Estados Unidos podría liberarse de una potencial rebaja en su nota crediticia si se alcanza un plan a mediano plazo que estabiliza la deuda y la reduce como un porcentaje del Producto Interno Bruto.

En contraste, de las tres agencias de calificación crediticia, Standard and Poor’s es la menos probable que actúe pronto, debido a que en agosto redujo su nota para Estados Unidos a AA+ desde la máxima AAA , después de que la intransigencia en los debates sobre el límite de deuda afectara la confianza en los legisladores.