La nominación que hizo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a David Malpass para ocupar la presidencia del Banco Mundial aumenta las posibilidades de que los países miembros desafíen abiertamente la prerrogativa, advierten estrategas del think tank estadounidense Council of Foreign Relations (CFR).

“Si bien algunas naciones europeas pueden dudar al desafiar a EU por el efecto que se encadenaría sobre el liderazgo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), (el arreglo tácito donde Europa lidera al FMI y EU al Banco Mundial) algunas podrían romper filas sumándose a la exigencia de un líder calificado de Asia, África o Sudamérica”, sostienen.

En un análisis dirigido por el director del Programa de Gobernabilidad Global de Instituciones Internacionales en el CFR, Stewart M. Patrick, consideran que “Estados Unidos ha nominado para la dirección del banco a la persona equivocada en el momento menos oportuno”.

Malpass comparte con Trump “la opinión equivocada de que las instituciones multilaterales coartan la soberanía y los intereses nacionales de Estados Unidos y su presencia en el organismo podría socavar la valiosa labor del banco en todo el mundo”.

En opinión del investigador del CFR, tras la renuncia de Jim Yong Kim el pasado 8 de enero, quedó expuesto que “el banco necesita desesperadamente un liderazgo imaginativo e inspirador de un presidente seleccionado con base en el mérito. La selección descarada de Trump también señala la necesidad de una competencia de liderazgo más abierta y transparente”, aseguran en el análisis titulado Cómo no Elegir a un Presidente del Banco Mundial.

Origen de dudas

Malpass ha sido un fuerte crítico del Banco, explicando que es una institución obsoleta en una era de mercados de capitales privados accesibles.

Ha reconocido el papel del organismo para aumentar el financiamiento de EU en momentos críticos, pero igualmente ha criticado el fracaso de la institución para reducir la pobreza y seguir apoyando a los países que sí tienen amplio acceso al mercado, como China.

En el análisis, explican que el Banco Mundial se había mantenido ajeno a las radicales acciones del presidente de Estados Unidos, porque el expresidente Jim Yong Kim tuvo la “diplomacia inteligente” para apoyar iniciativas de financiamiento a mujeres, un proyecto de Ivanka Trump, hija del mandatario.

Estas maniobras ayudaron a aislar al banco de los asaltos del gobierno contra la globalización e incluso ganar el apoyo de EU para un aumento de capital de 13,000 millones de dólares.

En el análisis de CFR, se destaca, al interior del BM, la facilidad para las mujeres impulsada por la hija de Trump, era denominada Fondo Ivanka.

Oposición, foco de análisis

Con este análisis del CFR, suman dos los think tank estadounidenses que anticipan la posibilidad de una resistencia mundial sobre la decisión de Estados Unidos para dirigir al Banco.

Apenas la semana pasada, Brookings Institute destacó que organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo; la Organización de las Naciones Unidas y el Banco Asiático de Inversiones han desarrollado métodos particulares para dar a cada país una voz de peso en la elección de sus líderes. No es el caso del Banco Mundial, ni la del Fondo Monetario Internacional.

No obstante, en el análisis de Brookings, argumentaron que independientemente de la intención que tenía el consejo directivo del banco al convocar de manera abierta la nominación del futuro presidente para la participación de cualquiera de los 189 países miembros, “sin un método interno que favorezca al espíritu del multilateralismo, sigue estando en manos del accionista mayoritario el peso de la decisión final”.

Oxfam demanda competencia abierta

En cuanto se oficializó la selección de Trump sobre Malpass, Nadia Daar, directora de la  ONG Oxfam Internacional, expresó su preocupación y confió en que se presentaría “un proceso transparente y verdaderamente competitivo con otros nominados cuyas credenciales verdaderamente garanticen que se trata de los mejores candidatos”.

Daar explicó que “en ausencia de oposición a la candidatura, el señor Malpass tendrá que demostrar su compromiso y visión para abordar desafíos globales, como la crisis climática urgente; la desigualdad económica y de género que amenaza al progreso para terminar la pobreza extrema”.

El Banco Mundial dio un plazo de 34 días para la presentación de aspirantes a presidir el organismo por parte de los gobernadores, que son los representantes de cada país miembro, figura que es asumida por cada ministro de finanzas. El plazo cierra el 14 de marzo. Hasta ahora ningún país ha presentado aspirante alguno y la presidenta interina es Kristalina Georgieva.

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