En un mundo ideal, el eventual relevo de Dominique Strauss-Kahn como Director Gerente del FMI tendría que recaer en un funcionario cuyas credenciales profesionales y experiencia en administración económica sea más que probada.

Independientemente de su nacionalidad, habría espacio para un funcionario que haya demostrado que llevó a su país a una estabilidad financiera, con saludables finanzas públicas e inmejorable gestión de la economía.

Pero ése no es el caso aún para el FMI, al cual le tomó cuatro años la reforma del voto que otorgaría mayor peso a los países emergentes.

Los países con mayor peso económico en el FMI tienen también el mayor poder de decisión y su apoyo a un candidato será determinante para el relevo. Estados Unidos es el mayor accionista con 16.8% del poder de voto total; Japón con 6%; Alemania, Francia y Reino Unido con 5% del total cada uno. Y por lo que ha declarado Angela Merkel, canciller de Alemania, no están dispuestos a que el relevo se complete en esta sucesión.

Ante la actual situación, donde afrontan crisis varios países europeos, existen muchos motivos en favor de que el candidato sea de este continente , refirió la responsable de la política económica de Alemania.

Desde el 2000, hay un grupo interno en el FMI para diseñar reglas de selección del Director Gerente. Así se terminaría la tradición no escrita.