El fondo de inversión, NML Capital, principal litigante contra Argentina, retomó su búsqueda de activos potenciales de embargo y volvió a apuntar contra la petrolera estadounidense Apache, que vendió hace un año su operación en Argentina a YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) por 800 millones de dólares. Los holdouts avanzarán en las próximas semanas con el pedido a un juzgado de Texas para que habilite una acción discovery que permita identificar bienes con los que cobrar la sentencia impaga a su favor por 1,700 millones de dólares.

Apache vendió toda su operación de petróleo y gas en el país a YPF hace casi un año, el 12 de febrero del 2014. NML Capital solicitó al juez de del Distrito Norte de Texas, Paul Stickney, acceso a esos contratos, con el argumento de que la petrolera argentina, una sociedad anónima mixta controlada por el Estado, es alter ego del país. Argentina rechazó ese argumento y se amparó en la Ley de Inmunidad Soberana (FSIA) estadounidense.

Pero un fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York, a fin de año, convalidó las acciones de discovery, con el argumento de que las cuestiones sobre inmunidad y propiedad efectiva de los activos se resolverían con esa investigación judicial.

Ahora, los holdouts prometen avanzar con la embestida contra Apache y YPF, luego de haber obstaculizado el joint venture entre la petrolera y Chevron, entre otras operaciones.

En su último escrito, fechado el 12 de diciembre, el juez Stickney escribió que las partes (NML Capital y Argentina) entablaron "esfuerzos de buena fe" para solucionar el pedido de discovery y las conminó a informar sobre esas negociaciones "antes del 30 de enero del 2015".

La intención primigenia de los fondos especulativos es encontrar activos embargables en Estados Unidos. Para eso, un juez debería avalar el discovery y dictaminar que los fondos, ahora propiedad de Apache, son, en realidad, del Estado argentino, porque YPF es un alter ego de la República. El argumento parece muy rebuscado.

De hecho, YPF y Apache cerraron el acuerdo el 12 de febrero pasado e informaron que la petrolera argentina depositaba 50 millones de dólares al contado y el resto (750 millones de dólares) en treinta días, por lo que el dinero está en poder de la firma estadounidense desde hace, al menos, diez meses.

Pero mientras tanto, NML Capital pone más piedras en el camino. Sus acciones contra Chevron y Apache agrega obstáculos al ya complejo panorama de inversiones de firmas del exterior en el país, en momentos en que la baja del crudo a nivel internacional quita incentivos inmediatos para el desarrollo de Vaca Muerta.

Los holdouts abrieron cuatro frentes judiciales. El reclamo primigenio (1,700 millones de dólares, entre el fallo original y los intereses) bloqueó los pagos de deuda reestructurada de legislación estadounidense y europea. A eso suman nuevos litigios en calidad de me too, que elevarían el monto inmediato hasta 6,500 millones de dólares. Esos nuevos juicios están ya en el despacho del juez de Nueva York Thomas Griesa, que debe decidir si los anexa al fallo en el que convalidó el pari passu o tratamiento igualitario de los bonos en default desde el 2001.

En paralelo, los fondos especulativos avanzaron en causas de tinte político, contra activos vinculados a empresarios cuyas fortunas crecieron con el kirchnerismo, como Lázaro Báez y Cristóbal López. Son causas que buscan más impacto mediático que otra cosa. A Báez, por ejemplo, se le reclaman 55 millones de dólares, como parte de la sentencia por 1,700 millones de dólares.

Y, por último, están las causas que afectan las relaciones económicas del país, como los discoveries pedidos a Chevron y Apache.

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