El gobierno de Mario Monti tenía previsto adoptar este viernes un ambicioso plan para liberalizar la economía, destinado a suprimir obstáculos que frenan el crecimiento del país lastrado por la crisis de la deuda, pero las corporaciones afectadas están en pie de guerra.

El consejo de ministros, que debe dar luz verde a este plan, empezó la reunión a las 10H00 GMT.

Después de la adopción, a finales de diciembre, de un nuevo plan de austeridad, Monti inició la "fase 2" con estas liberalizaciones en un intento de reactivar la economía del país que ha entrado en recesión.

Taxis, farmacias, transportes públicos locales, distribución de gasolina, gas, profesiones liberales, los sectores que serán más abiertos a la competencia por estas medidas serán muy numerosos.

Según los primeros detalles filtrados por la prensa, el plan prevé el aumento del número de las licencias de taxi, el aumento del número de farmacias, la libertad de elección de los proveedores para algunas gasolineras o la abolición de las tarifas mínimas de abogados o notarios...

Para hacer bajar los precios del gas mediante el refuerzo de la competencia, el gobierno espera obligar al gigante de la energía ENI a ceder su red de transporte a Snam Rete Gas.

Ex comisario europeo de la competencia, Monti, que ha hecho de este asunto una de sus grandes prioridades desde su llegada al poder a mediados de noviembre, instó hace dos semanas a un "desarme multilateral de todas las corporaciones (...) para hacer un hueco a la compentencia y a los jóvenes".

También subrayó la necesidad de "reducir las protecciones" de las que se beneficia "cada categoría en Italia, más que en otros países" y que benefician "a los que están en la ciudadela con respecto a los que no están".

"La economía italiana está muy bloqueada y liberalizar los principales sectores podría llevar el potencial de crecimiento al 2%", mientras que el crecimiento del PIB anual no ha superado el 1% de media en los diez últimos años, estimó para la AFP, el economista Giuliano Noci, profesor del MIP, la escuela de comercio de la Universidad Politécnica de Milán.

La asociación de consumidores Adiconsum calculó por su parte que la caída de los precios que entrañará la inevitable apertura a la competencia de muchos sectores supondrá para las familias italianas un ahorro de más de 1.000 euros al año.

Pero las corporaciones más afectadas están en pie de guerra contra estas medidas.

Los taxistas han multiplicado en los últimos días las huelgas salvajes y pese a las concesiones obtenidas por sus sindicatos, que fueron abucheados por las bases el jueves, van a continuar.

"Me he endeudado por treinta años para pagar mi licencia", justifica un taxista milanés para explicar su frontal oposición a que el mercado se inunde de taxis.

La organización de farmacéuticos Federfarma no ha excluido por su lado formas "extremas de protesta".

Ahora Monti tendrá que someter su plan al Parlamento, donde estas corporaciones cuentan con numerosos apoyos.

El diario económico Il Sole 24 Ore, que habla de día histórico, felicita a Monti por son "valentía" pero subraya que ahora necesitará "el sólido apoyo del Parlamento".

Además de la liberalizaciones, otra prioridad de Monti es la reforma del mercado de trabajo, otro asunto muy sensible sobre el que el gobierno ha convocado una mesa redonda para el lunes.

RDS