Pese al debilitamiento en el manejo institucional de la administración pública, y al deterioro en el ambiente para hacer negocios en México, el Jefe de Research para América Latina en Barclays, Marco Oviedo, advierte que persisten arreglos institucionales que anclan a la política económica de México como un deudor responsable que cubrirá sus obligaciones de forma oportuna. Esto significa que no ve riesgo que México pierda el país el grado de inversión ni se convierta en un “ángel caído”.

Desde Nueva York, toma de guía la opinión de Fitch, una de las tres agencias de mayor presencia mundial, quien tiene a México en el nivel más bajo del grado de inversión, en la frontera de los especulativos para sostener su opinión.

“Los analistas de Fitch han reconocido ante inversionistas, hace como un mes, que el presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha conducido con respeto de la autonomía de Banco de México, que la Secretaría de Hacienda opera en el marco de la responsabilidad fiscal; que la administración ha llevado a término el Acuerdo Comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y que sí hay balance de poder en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

“Son arreglos institucionales que prevalecen y no ven riesgo (en Fitch) de que pierdan fuerza. Incluso si el gobierno saliera a garantizar la deuda de Pemex, no se perdería el grado de inversión. Eso nos explicaron en reiteradas ocasiones analistas de Fitch en una llamada con inversionistas y estrategas hace como un mes”, comentó Oviedo.

La situación en las otras dos grandes calificadoras, donde la nota de México es más sólida al encontrarse en dos y tres niveles encima del grado de inversión, tampoco ven riesgo de mediano plazo de que se convierta en un “ángel caído”, que es como se llama en la jerga financiera a los emisores que pierden el reconocimiento del grado de inversión y se vuelven emisores especulativos.

Fitch, al borde de la cornisa

El pasado 15 de abril, Fitch bajó la calificación soberana de México a “BBB-“ desde “BBB”, y la colocó una perspectiva estable que indica que en un lapso de 18 a 24 meses no hay riesgo de un cambio en la calificación.

El nivel donde se encuentra la nota soberana de México en la agencia, está al borde de las emisiones basura o especulativas, en el primer escalón del grado de inversión que garantiza acceso a fondeo de inversionistas institucionales que ofrecen condiciones crediticias competitivas en costo y plazo.

Al degradar la nota, Fitch señaló que el choque económico de la pandemia de Covid-19 llevaría a México a una recesión severa en 2020 y que la recuperación sería limitada por los mismos factores que han obstaculizado anteriormente  al crecimiento “los cuales podrían persistir”.

Principalmente se refirió al clima de negocios incierto y una erosión en la fortaleza institucional y en el marco regulatorio, que han rezagado al desempeño económico del país respecto de sus pares.

S&P: dos escalones de gracia

Para la calificadora Standard & Poor's, el grado de inversión de México no está en riesgo en el mediano plazo. La nota soberana se encuentra dos escalones arriba del grado de inversión, en “BBB/perspectiva negativa”, que le pone en una de tres posibilidades de un recorte de calificación. Pero la misma analista soberana, Lisa Shineller, explicó a El Economista el pasado 11 de mayo, que persisten fortalezas que anclan el grado de inversión del soberano: la credibilidad del Banco de México (Banxico) y el esquema de objetivos de inflación.

S&P recortó en un escalón la nota soberana el 26 de marzo, de “BBB+” a “BBB” con perspectiva negativa y explicó que este nuevo escalón responde a la menor dinámica de crecimiento esperada para esta año, a la caída del precio del petróleo y el debilitamiento de las finanzas públicas.

Una perspectiva negativa indica que en un lapso de 6 a 12 meses, podría presentarse un cambio de calificación.

Moody´s a tres escalones de distancia

La calificadora Moody's redujo la nota de México el pasado 17 de abril para ubicarla en “Baa1/perspectiva negativa”. Una nomenclatura que indica que la calificación está tres escalones arriba del grado de inversión.

La analista soberana para México en Moody's Ariane Ortiz Bollin, afirmó entonces que “México no perderá el grado de inversión en el mediano plazo, pues conserva aún tres fortalezas crediticias:  un nivel de deuda pública manejable; una economía diversificada y un banco central independiente que ancla los riesgos financieros”.

Destacó que a diferencia de otros países que sí han perdido el grado de inversión, México no tiene grandes desbalances macroeconómicos, ni tiene una importante dependencia del capital extranjero.

Aunque sí reconoció que han aumentado las presiones fiscales para el soberano que antes compensaban la limitada institucionalidad que le caracteriza de siempre, y se han agregado inconsistencias en el manejo de políticas públicas que no garantizan certidumbre favorable a la inversión.

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kg