Los modelos económicos del equipo económico de Bank of America Merrill Lynch (BofA-ML) evidencian que México se encuentra en una recesión técnica, con un PIB del primer trimestre en contracción evidente y señales claras de una caída también para el segundo cuarto del año.

Así lo describió Carlos Capistrán, economista para Canadá y México de BofA-ML, en un análisis para inversionistas.

“Una recesión técnica se presenta con dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Estimamos que el PIB del segundo trimestre será de -0.4%, sucediendo a -0.7% observado entre enero y marzo y a 0.1% del último trimestre del 2018, de cuarto a cuarto”, refirió.

En el análisis “Emerging Insight: Is Mexico in a Technical Recession?”, explican que los indicadores oportunos de abril mostraron que la debilidad ha continuado en el segundo cuarto del año.

“Un segundo trimestre en contracción pondrá a México en una recesión técnica, lo que podría depreciar el peso”, destacaron.

Detallaron que las agencias calificadoras podrían considerar este contexto para confirmar una nueva degradación de la nota soberana de México, actualmente cuatro escalones arriba del grado de inversión en Moody’s, tres en Standard & Poor’s y dos en Fitch.

Las señales de recesión

México está virtualmente en una recesión, afirma el documento. El crecimiento del PIB en el último trimestre del año pasado fue ligeramente positivo (0.1%) y la economía se contrajo en el primer trimestre en 0.7%, ambos datos en sus comparativos de trimestre a trimestre.

“Nosotros estimamos que la economía se contrajo también en el segundo cuarto en 0.4%, con lo que México quedaría en una recesión técnica”, afirmaron.

No obstante, en el análisis consignaron que, si en algún momento la economía logra salvar la contracción del segundo trimestre del 2019, arrojará un desempeño débil que no le permitirá crecer más de 1 por ciento.

De hecho, refieren que su pronóstico se mantiene en 0.7% para todo el 2019, y ven al PIB en 1.2% durante el año próximo.

De confirmarse su pronóstico, ésta sería la primera recesión por la que transita México desde 1995 con origen en la economía doméstica.

Los estrategas de BofA-ML anticipan que, de confirmarse su pronóstico, el presidente Andrés Manuel López Obrador se verá obligado a reaccionar incrementando el gasto público.

Reconocen que sí habrá presión sobre Banxico para recortar las tasas y apoyar de alguna forma, pero  descartan que se confirme una reducción del rédito, que se mantiene en 8.25%, el segundo más alto entre emergentes de América Latina, debajo del que paga Argentina.

A principios de julio, BofA-ML recortó su expectativa de crecimiento para México, de 1 a 0.7 por ciento, lejos, del objetivo del gobierno, que se mantiene inamovible en 1.6 por ciento.

La estimación oportuna del PIB al segundo trimestre será divulgada por el Inegi el 31 de julio.

Merrill Lynch fue la primera correduría que anticipó acertadamente con su modelo económico la recesión de Estados Unidos tras la crisis del 2008.

Cómo lo define el NBER

¿Qué es una recesión?

Una recesión clásica es una contracción generalizada en la actividad económica que se extiende a los mercados laborales, cuya duración es de por lo menos seis meses. Es la definición del Buró Nacional de Investigación Económica (NBER, por su sigla en inglés), el Comité para el Fechado de los Ciclos de la Economía de Estados Unidos.

Sin embargo, el catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México Juan Carlos Moreno Brid explica que a nivel mundial hay una discusión de economistas para identificar a la parte descendente de un ciclo, pues la experiencia demuestra que se requiere la lectura de más de un indicador para tener una observación más certera.

“Frenkel nos dice que debemos dejar atrás la idea de que una recesión se completa cuando hay dos trimestres de caída del PIB. El punto es poner en reflexión cuál sería el caso para México de acuerdo con la propia experiencia anterior de la economía”, expuso.

Moreno Brid es parte del grupo técnico de expertos convocado por el Inegi para evaluar la pertinencia de que México cuente con un Comité para el Fechado de los Ciclos de la Economía.

El catedrático explicó que el PIB de México muestra signos de pérdida de dinamismo desde fines del año pasado, que se acentuaron en el primer trimestre por eventos de carácter transitorio. Pero no se puede concluir aunque se trata de una fase recesiva.

“Actualmente la economía está perdiendo dinamismo. Es evidente. Pero no hay elementos para aseverar que nos encaminamos a una caída, ni se puede anticipar si ésta, de presentarse, sería generalizada”, advirtió.

Seis meses más, para tener certeza

Jonathan Heath explicó en la conferencia reciente, cuando el Banco de México presentó su informe trimestral, que ni la caída en el sector secundario, observada durante dos trimestres consecutivos, funciona como determinante de una recesión en esas actividades.

Lo anterior es debido a que, al revisarse uno por uno sus componentes, se observa que las manufacturas, por ejemplo, sí presentaron un crecimiento, evidenció en ese momento.

Esta misma semana, en una actualización de su blog personal, destacó que el Inegi ha construido varios índices compuestos de indicadores coincidentes para tratar de aproximar el comportamiento a través del tiempo del ciclo.

El primero de los indicadores fue construido a principio de la década pasada, argumenta, replicando la metodología clásica sugerida por el NBER.

“En principio, después de que este índice registra un pico, se tiene que esperar por lo menos seis meses de datos para confirmar su tendencia descendente”.

El segundo de estos indicadores, dice, fue construido en el 2010 con una metodología distinta que emplea la OCDE y que busca replicar los ciclos de crecimiento; esto es el comportamiento cíclico alrededor de la tendencia de largo plazo.

Pero destaca que “al revisar ambos índices, no queda tan claro si ya apunta hacia una contracción generalizada”.

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