Una de las ventajas de México es el bono demográfico, pero, de acuerdo con Consultores Internacionales S.C. (CISC), éste no ha podido ser aprovechado por el crecimiento del desempleo y de la migración de jóvenes.

La firma de consultoría advierte que las tasas de desempleo han contribuido al incremento de la economía subterránea y la piratería, por lo que a la larga, el cambio demográfico podría representar un grave costo sin no se presentan las políticas necesarias para enfrentar el fenómeno.

En México existirá una transición demográfica en donde la población en edad de trabajar (15 a 64 años) es mayor a la población dependiente (niños y adultos mayores), lo que puede traducirse en un mayor potencial productivo de la economía.

En el análisis El bono demográfico de México: oportunidad o costo a largo plazo , la firma expone que tener una alta población en edad de producir podría ser un acelerador de la producción.

Si bien este fenómeno constituye una oportunidad relevante, México no ha generado las condiciones necesarias para insertar a esta población en la plataforma productiva del país y dinamizar el crecimiento económico .

A nivel nacional, 30% de los egresados encuentra empleo en el primer año, pero de ese porcentaje, sólo 30% se desenvuelve en actividades relacionadas con sus estudios, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por si fuera poco, siete de cada 10 jóvenes entre 15 y 24 años migran al mercado mundial en búsqueda de mejores oportunidades, lo que genera un costo al país por los recursos invertidos en su educación.

Así, el aprovechamiento del bono no sólo requiere de mayor número de empleos, sino que éstos sean bien remunerados.

Según un análisis realizado por CISC, la relación de población no dependiente respecto de la dependiente registrará en 2019 su cifra máxima, fecha a partir de la cual dicho indicador comenzará a declinar, lo que muestra la urgencia de tomar acciones en la materia.

De no aplicarse las medidas adecuadas, el bono no sólo terminará por desperdiciarse, sino que podría generar costos económicos y sociales a través de mayores tasas de subempleo y desempleo , advierte.

Asimismo, se pondrían en riesgo las finanzas públicas del país debido al fenómeno del envejecimiento poblacional que tendrá lugar en los años posteriores, lo que requerirá que gran parte de los recursos públicos sean canalizados a programas sociales.

Ante ello, México tiene el gran reto de poner en práctica una verdadera política de desarrollo que permita sacar ventaja de sus recursos humanos, sostiene la consultora.

Es indispensable que esto se acompañe de una política industrial que permita promover la creación de empleos, así como demás reformas que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas para recuperar el camino del crecimiento, señala el análisis.

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