México está resistiendo la volatilidad financiera global y la caída en el precio de materias primas, principalmente del petróleo, por la solidez de sus fundamentos macroeconómicos, que le permitirán crecer entre 2.7 y 3.2% en el 2016, de acuerdo con expertos en economía.

Al presentar las perspectivas económicas para el 2016, Soraya Pérez, presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, y Raúl Mejía, presidente de la Liga de Economistas Revolucionarios de la República Mexicana, establecieron que los crecimientos del Producto Interno Bruto (PIB) con tasas de 5% anual ocurrirán en el mediano plazo, una vez concretadas las reformas estructurales.

Reconocieron que la volatilidad financiera y cambiaria, derivada de la caída en los precios del crudo, la desaceleración de la economía de China, así como el alza de las tasas de interés en Estados Unidos, son los principales impactos sobre la economía.

Un factor que ha mantenido la volatilidad cambiaria en cierto margen, puntualizaron, ha sido la subasta de reservas internacionales del Banco de México y consideraron correcto contener la depreciación de la moneda mexicana. Un tipo de cambio correcto debería ser 16 pesos por dólar; no sería sano llegar al 20/20 (20 pesos por dólar y 20 pesos precio del barril de petróleo) , dijeron Pérez y Mejía.

En un entorno de volatilidad global, otro factor de fortaleza para la economía del país es la inflación, de 2.13% anual en el 2015, derivada de algunas reformas económicas y que se han reflejado en los precios de las tarifas eléctricas, las telefónicas y los bajos precios en materias primas, y a que la industria no ha trasladado costos al consumidor final, explicaron.

Respecto del tipo de cambio, que superó los 18.60 pesos por dólar, comentaron que si bien no afecta en lo inmediato a la mayoría de la población, con esa tendencia los más vulnerables son los importadores y los grandes tenedores de deuda en dólares y los consumidores de productos importados están siendo conservadores. Mencionaron a los sectores exportador, turístico y remesas como las áreas más beneficiadas.

Reconocieron que no hay condiciones para crecer 5%, y que sólo se logrará con las reformas estructurales, que ayudarán a depender menos del exterior y a reactivar el motor interno, pero que los efectos se verán en el mediano plazo. Pese a ello, dijeron, México está creciendo y estiman que el 2016 cerrará con una expansión de 2.4%, acorde con el crecimiento internacional, a diferencia de América Latina y Europa, que no crecen. Se crecerá más que Estados Unidos (2.2%), acotaron.

Hicieron referencia al consumo privado, que a octubre registró un alza de 9.1%, incluso con el entorno internacional volátil, mientras que la venta de autos aumentó 20.6% en el 2015.

Al considerar que el endeudamiento es una herramienta para el desarrollo, dijeron que la deuda de México es menor a 50% del PIB, además de que la mayor parte de ella es de largo plazo, 83.5% es interna, y 79% está denominada en pesos, lo que representa una baja exposición al riesgo cambiario.

Finalmente, del efecto de las reformas estructurales comentaron que pese al entorno de volatilidad, las tasas de interés de crédito al consumo bajaron 1.9%, y a las empresas 0.9% en el 2015, en tanto que el financiamiento al sector privado creció 5.5 puntos porcentuales del PIB, al pasar de 25.7% en el 2012 a 31.2% en el 2015.

De la reforma hacendaria explicaron que ésta propició un crecimiento de los ingresos tributarios de 8.4% en el 2012 a 12.4% en el 2015, como porcentaje del PIB, lo que implica que la economía se ha despretrolizado. Hace 20 años el gobierno tenía una dependencia de 80% de los ingresos petroleros; en el 2012 bajó a 39% y en el 2016 es de 19%, por lo que los menores ingresos petroleros se ven compensados por los ingresos tributarios.