A pesar de que aumentó (de 3 a 14%) la preocupación por la incertidumbre sobre la situación financiera internacional y permanece la urgencia de hacer reformas estructurales, los analistas consultados por el Banco de México mejoraron sus expectativas económicas en general para este año y el 2011.

Pero por otro lado se debilitó ligeramente la percepción del clima de negocios al bajar el porcentaje de los que afirmaban que habrá un progreso en los próximos seis meses.

De lo más sobresaliente de la encuesta son los ajustes relacionados al crecimiento y la inflación.

Por sexta vez consecutiva, elevaron sus proyecciones para el Producto Interno Bruto (PIB). En un mes pasó de 4.18 a 4.31%, mayor a la meta oficial pero lejos de 5% al que le están apostando algunas instituciones internacionales.

En consecuencia, mejoraron las correspondientes al empleo. Ahora espera que el número de asegurados al IMSS alcance los 514,000 trabajadores que se compara favorablemente con los 468,000 de la encuesta anterior.

Para la inflación, es la segunda ocasión que recortan sus estimaciones al pasar de 5.19 a 4.94 por ciento. Incluso para el mes de mayo están anticipando una inflación negativa de 0.41 por ciento.

Así, se está previendo un menor nivel en las tasas de interés de los Cetes a 28 días para el cierre del año de 5 a 4.78 por ciento. Con ello se acumulan ocho meses de ajustes a la baja.

Por el contrario, se revirtió la disminución que venían presentando los pronósticos para el tipo de cambio. Subió de 12.45 pesos por dólar a 12.48 pesos.

De igual manera se modificaron las del próximo año de 12.72 a 12.81 pesos por dólar.

Limitantes y clima

Lo anterior se sustenta en un ambiente externo más favorable, ya que están esperando que la economía en Estados Unidos crezca más. Se pensaba que avanzaría 3% y ahora apuestan que sea de 3.2 por ciento.

Así, ven una mayor entrada de recursos captados por medio de la Inversión Extranjera Directa. Antes las previsiones apuntaban a flujos por 16,799 millones de dólares que pudieran subir a 16,951 millones de dólares este año.

Pero aun así prevalece la ausencia de reformas estructurales como principal limitante para nuestra economía y a la vez se agrava la preocupación por la crisis internacional.

Otros riesgos que permanecen son la debilidad del mercado externo y economía mundial, así como los problemas de inseguridad pública. Estos factores acaparan 80% de las respuestas recabadas.

Bajó de 83 a 71% las afirmaciones de mejoría de la evolución económica para las actividades productivas para los próximos seis meses.

Ocho de cada 10 aseguran que estamos mejor en comparación con hace un año, cuando antes eran nueve de cada 10.

Lo mismo pasó con los que esperan que la economía tenga un progreso en el segundo semestre.

De ahí que sólo 85% piense que el empleo aumente en lo que resta del año cuando un mes antes el porcentaje era de 90.

También los inseguros sobre si la coyuntura actual es propicia para invertir se incrementaron.

Remesas

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