La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer en su revisión intermedia, que estima que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial crezca 3.3% para este año y 3.6% para el 2018, un ligero repunte con respecto al cierre del 2016, signado en 3%; sin embargo, también dio a conocer que las perspectivas de este tímido repunte podrían verse amenazadas por un mayor proteccionismo.

Con estas cifras, la OCDE mantiene las previsiones que dio a conocer en noviembre, pero ahora también consigna los riesgos que podrían obstaculizar el repunte económico global estimado por la organización. A pesar de que apunta que el principal riesgo sería una abrupta reacción proteccionista que desencadenaría un ciclo pernicioso de represalias; a ello suma las vulnerabilidades financieras, una posible volatilidad del mercado financiero causada por divergencias en las tasas de interés y la falta de conexión entre las valoraciones de los mercados y la actividad real.

En su informe Panorama Económico Intermedio, la organización indica que el consumo, la inversión y la productividad están lejos de ser fuertes. También menciona que es necesario resolver el costo social de la crisis y el incremento de la desigualdad, de modo que el crecimiento resulte más incluyente y se reduzcan las presiones de recurrir al proteccionismo y otras respuestas populistas.

Al respecto Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, declaró que: El crecimiento es aún demasiado débil y sus beneficios muy limitados (...) Ahora más que nunca, es necesario que los gobiernos actúen para restablecer la confianza de las personas y a la vez se resistan a volverse hacia su interior o a dar marcha atrás en muchos de los adelantos logrados mediante una mayor cooperación internacional .

A pesar de ello, la organización también expone que la perspectiva de crecimiento del PIB mundial tiene como argumento las iniciativas fiscales y estructurales emprendidas en las grandes economías; y menciona los casos de China, Canadá y Estados Unidos. Esto sumado a una postura más expansionista por parte de la Unión Europea.

La OCDE estima que Estados Unidos se expandirá 2.4% en el 2017, elevando este dato desde 2.3% divulgado en el informe de noviembre, sostenido por una anticipada expansión fiscal, pese al alza en las tasas de interés a largo plazo y al fortalecimiento del dólar.

Para China, prevé una desaceleración. La segunda economía del mundo, a pesar de que se espera crezca 6.5%, luego de haberlo hecho a 6.7% en el 2016; verá un tendencia a la baja con 6.3% estimado para el 2018.

En general, la Organización concluye que es necesario que los gobiernos gestionen los riesgos, mejoren la resiliencia económica y refuercen el entorno para impulsar el crecimiento mediante la mejora de la productividad y la inclusión. Además, les aconseja centrarse en políticas que incorporen elementos estructurales en las iniciativas fiscales, lo cual explica reduciría el lastre para la política monetaria de las economías avanzadas y ayudaría a estimular el comercio, la inversión, la productividad y los salarios.