Siguiendo información obtenida a partir de la ENOE, durante el lapso abril-mayo del 2018 en las entidades en las que se presentaron las tasas más bajas de desocupación (Oaxaca y Guerrero), y las tasas más altas de informalidad laboral, los ingresos de los trabajadores también son menores, la mayor parte de la población no alcanza a cubrir sus necesidades básicas.

Gran parte de la población ocupada en estos estados no sólo se emplea en el sector informal, y se encuentra vulnerable por la condición de la unidad para la que trabaja, sino que, además, son económicamente vulnerables por el monto de las remuneraciones que perciben.

En Oaxaca, el estado con mayor grado de informalidad laboral, se encuentran ocupados 1.7 millones habitantes, de los cuales el 74%, equivalente a 1.3 millones, percibe desde cero hasta 5,300 pesos al mes. En Guerrero persiste la misma situación, de 1.4 millones que sí trabajan, por lo menos un millón gana como máximo 5,300, es decir, dos salarios mínimos mensuales.

La situación en estados como Oaxaca y Guerrero en materia laboral, es un foco económico, debido a que sus bajos niveles de desempleo se acompañan de cifras altas de informalidad laboral y actos delictivos, además de una importante prevalencia de pobreza, de acuerdo con recientes estudios realizados por el Inegi.

En ambos estados más de la mitad de su población ocupada percibe ingresos inferiores al costo de la canasta alimentaria, en Oaxaca el porcentaje es de 62.0% y en Guerrero de 60.1%, esta situación expresa que 6 de cada 10 personas no tienen ingresos suficientes para cubrir sus necesidades de alimentación, aun cuando destinaran todo su salario a ellas.

De acuerdo con información del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), la porción de población que se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo sólo ha logrado reducirse 4.3 puntos porcentuales en el caso de Guerrero y 1.1 en Oaxaca.

Aunado a esto, en el segundo trimestre del año respecto del mismo lapso del año pasado, en siete entidades del país se incrementó la porción de trabajadores en situación de pobreza extrema por ingresos, es decir que no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias, estos fueron Hidalgo (2.9 puntos porcentuales),  Morelos (2.5 pp), Sonora (1.7 pp), Zacatecas (1.7 pp), Chiapas (0.7 pp), Jalisco (0.4 pp) y la Ciudad de México (0.2 pp).

En todo el país,  en el periodo abril-junio del año en curso, el 38.5% de la población percibe ingresos inferiores a los necesarios para adquirir la canasta alimentaria, mientras que en el mismo periodo del  año previo el porcentaje fue de 40.1%, lo que expresó una disminución de 1.6 puntos porcentuales.

En poco más de 9 años, el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), calculado por el Coneval, que mide el poder adquisitivo de los ingresos laborales de las personas, se ha mantenido en niveles similares. En 2008 se registró el nivel más bajo, de casi 0.85 y para el segundo trimestre del 2018 fue de 0.99, lo que implica que mientras los precios de la canasta básica de alimentos incrementan, el ingreso de los trabajadores se hace insuficiente para adquirirlos.

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