El fallo del gobierno mexicano en pronosticar el crecimiento de la economía motivará al cierre del año ajustes presupuestales, advirtieron expertos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). El tema está en la voluntad del gobierno para realizarlos, consignaron.

De acuerdo con Alejandro Werner, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, en el caso de México sí se ha visto voluntad clara y compromiso por parte del gobierno actual para cumplir con las metas fiscales.

Sin embargo, el director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Héctor Villarreal, comentó que, si los pronósticos del gobierno fallan, se planean mal las políticas públicas y regularmente tienen que compensar con los recursos de los fondos de estabilización.

Pero, si dos o tres años seguidos el desempeño de la economía queda por debajo del estimado en el proyecto del presupuesto, “se quedarán sin fondos de estabilización y mandarán malas señales”, expuso.

Este año nada más, para compensar el impacto que tuvo en ingresos presupuestarios la desaceleración económica y la estimación del PIB por encima de la tendencia real, se recurrió al uso de los ahorros incluidos en el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios.

Ven voluntad

Desde Washington, el directivo del FMI detalló que “las mejores prácticas presupuestarias recomiendan hacer estos pronósticos de la manera menos sesgada posible”.

No obstante, admitió que se deben contemplar los riesgos para el cumplimiento de los supuestos en los sesgos técnicos al hacer un presupuesto.

“Al final del día, si el gobierno se equivoca en un pronóstico por 0.10%, eso va a generar que a la hora del cierre del presupuesto tenga que hacer ciertos ajustes, y ahí el tema está en la voluntad del gobierno para ajustar. En ese sentido, sí hemos visto voluntad en el gobierno y un claro compromiso para cumplir con las metas fiscales”, aseveró.

Por su parte, el director de Investigación para América Latina del IIF, Martín Castellano, explicó que, cuando el actual presidente de México fue jefe de Gobierno en la ciudad, su gestión se caracterizó por prudencia en el manejo de las finanzas públicas, lo que se ha visto confirmado en estos primeros 11 meses de gestión.

Más allá de los supuestos macroeconómicos y los yerros que pueden presentarse, es la sostenibilidad de los planes estratégicos lo que preocupa a los inversionistas, aseveró.