El mercado de los llamados tesoros de Estados Unidos (papeles de deuda soberana del gobierno del vecino del norte) alcanzó durante la semana pasada nuevos precios máximos.

Con lo que reafirma una evidente tendencia alcista que ha sido más que bien soportada por la demanda que emerge ante la incertidumbre presente en los mercados internacionales, que incentiva a los inversionistas a asignar recursos en activos sólidos que representen bajo riesgo.

Ha trascurrido casi medio año de este 2010 y la perspectiva de este mercado parece no modificarse, muy en contra de lo que muchos analistas e inversionistas preveían.

Fueron pocos los que no daban como un hecho que la Fed revisaría su política monetaria durante el segundo o a más tardar tercer trimestre, entrando en un programa gradual, pero sostenido de incrementos en la tasa de interés.

Lo anterior se daría como una reacción a una natural escalada inflacionaria, que se anticipaba por la amplia disponibilidad de efectivo con que la autoridad monetaria reforzó el sistema económico como respuesta a la crisis financiera e hipotecaria del 2008.

Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente, al menos hasta la fecha.

Los precios no han reaccionado y muestran pocas intenciones de hacerlo. La pregunta obvia que emerge es sobre las razones que explican porqué no se ha disparado la inflación, como se esperaba. En principio se pueden argumentar dos motivos:

El primero se refiere a la baja tasa de crecimiento del efectivo disponible para consumo e inversión, es un hecho que una parte muy importante de la liquidez que otorgó la Fed al sistema, nunca llegó a la calle, si no por el contrario se utilizó para apuntalar a los estados financieros de las instituciones financieras que necesitaban mejorar sus índices de solvencia, ante el detrimento de credibilidad que venían sufriendo a raíz de las fuertes pérdidas que generaron con sus inversiones en el mercado inmobiliario.

Y la segunda razón se refiere a que la expansión o más bien recuperación económica que se venía manifestando ha sido percibida de forma tibia en los bolsillos del público.

De tal manera que si bien el consumo ha avanzado, aún persiste y se manifiesta recelo y precaución del consumidor a la hora de incrementar sus niveles de gasto.

Como resultado de este entorno, las tasas de interés se han mantenido en mínimos históricos, en un escenario donde los precios no han reaccionado ante el exceso de liquidez, permitiendo a la Fed mantener su política de estimulo económico vía la tasa de descuento.

Por otro lado, la demanda de papeles de deuda, que continúa fluyendo y se acentúa ante los temores que generan los posibles efectos secundarios de la crisis de deuda Europea, ha creado las condiciones propicias para que los precios de los tesoros continúen avanzando y cada vez las tasas a las que se comprometen recursos en este tipo de inversión sean menores.

Mientras que las condiciones fundamentales no se alteren y se genere mayor confianza en la perspectiva global de riesgo o se anticipe un cambio en las expectativas inflacionarias, la tendencia actual no se verá modificada.

*Carlos F. Pinilla es VP de Análisis y Estrategia de mercados de Total Value Group.

[email protected] totalvaluegroup.com