El equipo negociador del Tratado de Libre Comercio actual no cuenta con el tiempo para sumarse a la posición de Canadá y la Unión Europea para presentar una impugnación ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por la imposición de aranceles al aluminio y el acero, coinciden especialistas del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), el think tank SAVER y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

 

El Director del Departamento de Investigación Económica en el think tank SAVER, Luis Pérez Lezama, explica que el proceso multilateral es largo, y ante el cambio de administración, “y el tácito reconocimiento de la baja probabilidad de triunfo del partido en el poder”, es que el gobierno actual prefirió descartar por ahora esta alternativa.

 

Por su parte, el director del IDIC, José Luis de la Cruz, agrega que seguramente esta alternativa será contemplada para una segunda etapa.

 

“Ahora el mensaje es transmitir que México no está dispuesto a ceder presiones de parte de Estados Unidos para pasar cualquier opción con tal de conseguir la firma”, observó.

 

La alternativa de la multilateralidad, emitiría un mensaje equivocado de lo que se requiere, que es dejar de ser blandos,

aseguró.

 

Para el Director del Crecimiento Económico y Mercado Laboral del CEEY, Marcelo de la Jara, al llevar la situación al a arbitraje internacional, se entiende la lógica, en el campo de diplomacia y relaciones internacionales. Pero se entiende también que el momento interno político demandaba del presidente Enrique Peña Nieto una medida más fuerte, consigna.

 

El mismo día que el presidente de Estados Unidos anuncio la imposición de aranceles al acero y aluminio importados desde México, Canadá y la Unión Europea, el Secretario General de la OCDE, José Angel Gurría dijo que el mundo enfrenta un momento crítico para el futuro del multilateralismo, que aseguró es la única forma de avanzar.

 

Al término del Foro OCDE 2018, enfatizó que “habrá severas consecuencias si se ponen en práctica medidas y contramedidas en una escalada de tensión comercial.

 

Estafeta negociadora en nueva administración 

 

La estrategia de negociación de México sobre el Tratado de Libre Comercio debería ser ya un eje de las campañas para los tres candidatos con mayor probabilidad de ganar la elección presidencial, pues recaerá en el triunfador de la contienda electoral, la responsabilidad de continuar la renegociación, coincidieron los expertos.

 

Una vez declarado el triunfo de cualquiera de ellos, tendrán que integrarse de manera inmediata a las conversaciones, y se esperaría que tengan una propuesta con los principios de su gobierno, señaló el Director del Departamento de Investigación Económica en el think tank.

 

El Director del IDIC, José Luis de la Cruz, coincide en que no habrá mucho tiempo para empezar desde cero con la posición del nuevo gobierno, así que esperaría que esta estrategia se convierta en el eje de las campañas desde ahora, a un mes de las elecciones.

 

Todos pierden 

El experto del CEEY pone de relieve que “la sinrazón de estas medidas, donde se imponen tarifas sobre un bien importable termina por castigar a los consumidores, pues se traslada al precio final”. Y habla en específico de la respuesta mexicana a los aranceles de Estados Unidos.

 

De la Jara insistió en que las tarifas impuestas por México sobre bienes agropecuarios frescos y procesados que se importan de Estados Unidos, van a generar un impacto en el bienestar de los mexicanos, porque los productores locales no satisfacen la demanda interna y al ponerles tarifas, beneficias marginalmente a locales y afectas al resto de sociedad con productos más caros.

 

“No habrá ganadores. En estos casos, hay una pérdida muy importante del bienestar que no se compensa con el apoyo competitivo hacia los productores locales”.

 

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