El gobierno británico anunció que separará 3,000 millones de libras para afrontar las consecuencias de la salida de la Unión Europea (UE), al tiempo que rebajó las previsiones de crecimiento hasta el 2021.

“Hemos invertido ya cerca de 700 millones de libras para los preparativos del Brexit y pongo de lado, para los dos próximos años, 3,000 millones de libras suplementarios” (4,000 millones de dólares, 3,400 millones de euros), dijo el ministro de Finanzas, Philip Hammond, en la presentación de los presupuestos en el Parlamento, en la que rebajó el crecimiento para el 2017 —de 2 a 1.5%— así como el de los cuatro años siguientes. El Reino Unido está negociando con el resto de sus socios europeos la salida de la UE, que debería materializarse en marzo del 2019.

Citando estimaciones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por su sigla en inglés), Hammond dijo que el crecimiento económico en el 2018 será de 1.4% (en vez de 1.6% previsto en marzo). En el 2019 y 2020, el crecimiento será de 1.3% (en vez de 1.7 y 1.9% respectivamente) y en el 2021 será de 1.5% (en vez de 1.9 por ciento).

Esta desaceleración de la economía refleja la incertidumbre que vive el país a la espera de ver qué ocurre a la salida de la UE. Las empresas han extremado la cautela antes de invertir —pendientes de si podrán seguir comerciando con la UE, y las familias han perdido poder adquisitivo desde el referéndum de junio del 2016, porque la devaluación de la libra ha encarecido las importaciones.

“La miseria en la que están inmersos muchos continuará”, respondió el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, criticando que el presupuesto no contemple el aumento de salarios de enfermeras y funcionarios en general, como reclamaban, y que prolongue, a su juicio, la austeridad.

Los anuncios del ministro de Finanzas hicieron caer más a la divisa británica e irritaron a la oposición. “La libra ha caído en los últimos minutos tras las revisiones a la baja de las proyecciones de crecimiento económico, unidas a previas rebajas de las previsiones de inversiones empresariales y de la productividad”, explicó David Cheetham, analista de mercados de XTB.

Teniendo en cuenta el deterioro de las perspectivas económicas, el ministro de finanzas vio reducido su margen de maniobra respecto a su último presupuesto.