Son al menos dos las políticas públicas que se deben desarrollar a nivel mundial para proteger a los trabajadores en activo y los desplazados por la crisis financiera mundial y la lenta y larga recuperación, advirtió David A. Robalino, investigador del Banco Mundial (BM).

Tendría que garantizarse el acceso a programas sociales de protección de los ingresos para el trabajador, así como el respeto de sus condiciones de trabajo y que los programas de apoyo económico en el desempleo no conduzcan a una mayor inestabilidad del mercado laboral.

Al participar en el segundo día de trabajos de la VI Conferencia sobre Empleo y Desarrollo, organizada por el BM y el Instituto para el Estudio del Trabajo, el analista explicó que se tienen que definir los mandatos del seguro de desempleo social para los individuos que se quedan sin trabajo.

Este solo esfuerzo requiere la participación de las autoridades financieras para garantizar que el fondeo al programa sea suficiente, estable y persistente, y así garantizar la cobertura por un lapso determinado, observó.

De acuerdo con el especialista, este seguro del desempleo tendrá que fondearse por trabajadores y empresa para evitar las implicaciones económicas en el presupuesto público, advirtió.

En la conferencia Mercados laborales y seguridad social , Robalino reconoció que este tipo de medidas pueden encontrar la resistencia política de los tomadores de decisión es, pero indicó que se pueden buscar opciones alternas para sensibilizarles de la relevancia de preservar las condiciones mínimas de salud y seguridad para los trabajadores.

En la misma sesión participó Lucas Navarro, catedrático de la Universidad Alberto Hurtado de Chile, quien evidenció que al tenderse una red de protección visible sobre los trabajadores, se puede incentivar la mayor participación de la gente que no trabaja en los sectores formales de la economía.

Agregó que la alternativa de gravar el salario de los empleados y las ganancias de los trabajadores para dirigir los recursos a un fondo de seguro de desempleo sería una alternativa poco viable en el entendido de que el gobierno tendría que administrarla. Sugirió, valdría la pena explorar la gestión de un fondo privado particular del que se pueda disponer una vez que fuera necesario.