Al cierre del 2015, las familias mexicanas reciben señales diferentes. Por un lado, perciben un entorno negativo por la debilidad de la economía mundial, el atascamiento del comercio externo, la caída de la producción petrolera, la inestabilidad financiera internacional, la depreciación de la moneda nacional, la disminución de la masa salarial real de los trabajadores, así como la inseguridad pública en el país.

Mientras las buenas noticias llegaron con los indicadores del consumo privado, cuyos mayores registros en el tercer trimestre del 2015 derivaron de una mejoría en la creación de empleos, los niveles mínimos de la inflación y el repunte en las remesas. Pese a este escenario, el mercado doméstico aún se mantiene con un ritmo moderado.

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Ante este panorama, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) aumentó 0.6% a tasa anual desestacionalizada durante octubre de este año; este resultado tiene dos lecturas distintas, salir de terrenos negativos (-1.3% en septiembre) y obtener el menor crecimiento en un año, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que elabora esta variable de manera conjunta con el Banco de México.

Con este incremento también se revirtió la pendiente negativa que mostraba desde julio pasado. En este sentido, la ligera recuperación de la confianza de los consumidores derivó de comportamientos mixtos de sus cinco componentes que integran este índice.

El indicador que se refiere a cómo las familias perciben su situación económica actual, en relación a la de hace un año, creció 0.7%, el menor nivel desde que regresó a variaciones positivas (octubre del 2014). Mientras el que capta sobre su momento económico dentro de 12 meses, respecto a la actualidad, se recuperó al pasar de -1.4 a 0.4% en el mes de referencia.

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Las expectativas de hogares mexicanos sobre el presente y futuro económico de México, en comparación con un año de diferencia en ambos casos, también se recuperaron. Los dos indicadores llevan cuatro caídas seguidas, aunque de menor magnitud: de -7.7 a -2.3% y de -6.6 a -0.6%, respectivamente.

El rubro que evalúa las posibilidades en el momento actual por parte de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para efectuar compras de bienes durables, como muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, perdió ritmo al reportar una subida de 6.9%, contra 9.0% en septiembre y 15.9% en agosto.

La tasa promedio anual de los primeros diez meses del 2015 del ICC arrojó un crecimiento de 2.8%, una mejor actuación que las variaciones exhibidas, en igual periodo, en el 2014 (-6.6%) y el 2013 (-0.1%), pero menor que los registros del 2010 al 2012 (entre 4.0 y 6.0 por ciento).

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Sobre la confianza de los consumidores expresada en niveles, mediante el Indicador de la Confianza del Consumidor, que da una lectura respecto a su nivel absoluto, y no sólo basa el análisis en sus tasas de variación.

Así, en octubre del 2015, este indicador se ubicó en 37.89 puntos, con datos ajustados por estacionalidad, que significó, después de dos diminuciones al hilo, un ascenso anual de 0.04 puntos.

En relación al comportamiento de las series complementarias de la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor, ajustadas por estacionalidad, destaca la desaceleración del indicador sobre si algún miembro del hogar está planeando comprar un automóvil nuevo o usado en los próximos 2 años.

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Pese a la recuperación observada en octubre, existen factores opuestos influyendo en la opinión de los consumidores, de un lado, la mayor creación de empleo y el descenso de precios generan una mejor percepción sobre la situación actual de los hogares y del otro, las turbulencias internacionales erosionan la confianza sobre la economía nacional, indicó Joan Enric Domene, analista de Invex.

El especialista espera una evolución positiva, aunque lenta, de la confianza, debido al mejor dinamismo de la economía y las bajas presiones inflacionarias, pero las dudas en torno a la política monetaria y fiscal lastrarán la confianza sobre el panorama nacional.

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