Tras la derrota que sufrió Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en su intento de reformar el sistema de salud, con el cual acusó a los legisladores del Freedom Caucus de su fracaso, ahora el republicano busca realizar una reforma tributaria que, ante muchos ojos, se podría ver obstaculizada por los representantes conservadores.

Sin embargo, en entrevista con miembros de la Cámara de Representantes del Freedom Caucus, los legisladores dijeron que buscan dejar de lado las tensiones sobre la debacle sanitaria y encontrar un terreno común en lo que se refiere a la reforma tributaria.

Pero aún no hay consenso, incluso dentro de los conservadores, sobre los detalles que debería llevar un proyecto de ley para la reforma tributaria, ya que hay algunos miembros que están abiertos a discutir ideas como el impuesto fronterizo, mientras que otros se oponen completamente.

Warren Davidson, miembro del Caucus y originario de Ohio, indicó que los republicanos deberían trabajar a través de sus diferencias políticas antes de lanzar alguna legislación.

David Schweikert, también miembro del Caucus y que con presencia en la Cámara de Representantes en la comisión encargada de los impuestos , podría surgir como un puente entre la facción conservadora y los líderes de la Cámara.

Schweikert indicó que consultaría a los legisladores para discutir los planes y escuchar sus prioridades.

Por su parte, Mark Meadows, presidente de Freedom Caucus, precisó que el grupo no tiene una posición formal sobre la estructura de la legislación de la reforma tributaria, pero enumeró las principales prioridades de su propia lista de deseos: bajar impuestos, bajar impuestos y bajar impuestos .

El mejor camino

Un plan de 35 páginas desarrollado por los líderes republicanos de la Cámara, conocido como Better Way (Mejor Camino), servirá como punto de partida para las discusiones sobre la reforma tributaria.

Este plan apunta a racionalizar el sistema del impuesto sobre la renta y reducir la tasa de impuestos a las ganancias corporativas, de 35 a 20% aproximadamente. Asimismo, refiere un impuesto de 20% sobre las importaciones.

Esta propuesta del impuesto fronterizo ha dividido a la comunidad empresarial y es un punto sensible para los legisladores. Grandes exportadores dicen que el impuesto aumentaría la fabricación y los empleos, mientras que empresas minoristas han dicho que esto subiría los precios al consumidor y perjudicaría a la economía estadounidense.

Otros conservadores dijeron que necesitaban más información sobre el proyecto de ley de impuestos para formar una opinión y un poco de espacio del debate polémico sobre el cuidado de la salud.