Goldman Sachs hizo un paquete a la medida de sus clientes. Por un lado, le pidieron volver rentable un producto financiero que estaba a punto de caducar, es decir, las hipotecas subprime o tóxicas colocadas por bancos especializados entre gente sin historial crediticio.

Y por el otro, una serie de inversionistas sofisticados que le pedían más y más rentabilidad a cambio de sus riesgosas apuestas.

El caldo de cultivo perfecto para la dispersión de las deudas hipotecarias subprime o tóxicas que originaron la mayor crisis financiera de la época moderna, coinciden dos analistas financieros de bancos de América del Norte y Europa, que prefirieron el anonimato.

Claro que el milagrito no debe cargársele sólo a Goldman Sachs, pues la dispersión de estos activos tóxicos se hizo vía bancos de inversión del mundo occidental, tal como lo documentó la Comisión de Valores y Cambios de EU (SEC, por su sigla en inglés), al advertir que está vigilando a otras firmas que han podido participar en acuerdos similares.

La demanda

Pero la situación de Goldman es típica porque hoy enfrenta dos demandas, una civil y otra judicial, porque, sabiendo el alto riesgo que estaba asumiendo al colocar estas inversiones, se aseguró una protección millonaria contra el estallamiento del negocio que estaba colocando.

La historia, según la demanda interpuesta por la SEC muestra que a fines del 2006, el hedge fund Paulson & Co, detectó más de 100 obligaciones hipotecarias de alto riesgo que suponía que pronto entrarían en impago.

Por ello le ofreció a Goldman que estructurara una obligación sintética con garantía de un fondo de deuda cuyo valor dependería del desempeño de esas obligaciones o de otras similares. De modo que pudiera apostar en su contra en el mercado de derivados.

Para el 8 de enero del 2007, Goldman envió a Paulson & Co. un correo electrónico cuyo tema era Cartera de Paulson y contenía una lista de 123 obligaciones hipotecarias.

Las discusiones continuaron y comprendieron reuniones entre representantes del fondo y Goldman en Jackson Hole, Wyoming, y en las oficinas de Nueva York de Paulson.

Un correo electrónico interno de ACA de ese día decía: Se adjunta la cartera revisada que a Paulson le gustaría que presentáramos. Todos los nombres están en el nivel ‘Baa2’ . Que es la calificación crediticia basura o más baja de las agencias.

La colocación de esta cartera fue responsabilidad de Goldman, quien ha asegurado que los clientes tenedores de la misma son tan sofisticados que asumían perfectamente el alto riesgo de negociarlos.

Las aristas

El origen de la culpa, tiene muchas aristas: las hipotecarias estadounidenses que financiaron clientes sin capacidad de pago, como Contrywide; bancos de inversión que accedieron a desarmar el riesgo de las hipotecas y dividirlo en paquetes de inversión de alto riesgo, como Goldman Sachs; agencias de calificación que accedieron a dar un sello de calidad a los productos estructurados de alta sofisticación... que según ellos no entendían cabalmente; los supervisores financieros que jamás olfatearon el riesgo... y los fondos de inversión insaciables por ganar a costa de lo que fuera, como Paulson & Co y Magnetar.

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