El lunes fue una jornada maratónica para los miembros del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) que dieron seis discursos repartidos entre el Reino Unido, Suiza, Dinamarca y Turquía. Sin embargo, pese a la profusión de comparecencias, fue François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia y miembro del consejo de Gobierno del BCE, el que centró todos los focos con una intervención que sirvió para concretar la hoja de ruta de la política monetaria europea.

El BCE se encuentra inmerso en plena normalización de sus estímulos, con su programa de compras de deuda en la fase final y con los mercados especulando si las adquisiciones finalizarán en septiembre o en diciembre de este año. Más allá de eso, la incertidumbre es elevada, pues sólo una frase guía lo que ocurrirá después con las tasas de interés, que ahora se sitúan en 0 por ciento. “Las tasas de interés se mantendrán en los niveles actuales durante un periodo prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos”, afirma el BCE en sus comunicados, sin especificar el periodo.

El lunes, el banquero francés dio un paso más en esa dirección al señalar que “ese ‘con creces’ se refiere a varios trimestres, no a varios años”. Con esa pista, Villeroy de Galhau confirma que el primer aumento de tasas del BCE en ocho años se producirá en algún momento del 2019, una fecha que ya descontaban los mercados, pero que hasta ahora ningún miembro de la institución se había atrevido a anticipar. Es cierto que Edward Nowotny dejó caer una premisa similar el pasado abril, pero su comentario fue rápidamente desmentido por el BCE.

En esta ocasión se trata de uno de los miembros con más reputación del consejo de gobierno,  además Villeroy de Galhau suena con fuerza en las encuestas de los candidatos para sustituir a Mario Draghi en la presidencia del BCE.

Unión bancaria

Por otro lado, Sabine Lautenschläger, vicepresidenta del consejo de Supervisión del BCE y miembro del comité ejecutivo, destacó las bondades de la unión bancaria.

“La supervisión única tiene grandes ventajas, como poder beneficiarnos de las economías de escala. Si sólo supervisas un par de bancos, tener expertos para cada materia puede ser ineficiente. Nosotros ahora supervisamos 118 entidades, entre ellas, varias sistémicas”, afirma la banquera alemana.

Además, señaló que el consejo lo forman miembros del BCE y de los bancos centrales nacionales, lo que aporta una mayor diversidad de puntos de vista y evita la captura del supervisor. Por último, rompió una lanza a favor de una mayor integración, con la puesta en marcha de un fondo de garantía de depósitos europeo. Esta medida, de hecho, se ha estancado por las reticencias del país de origen de Lautenschläger, Alemania.