Los europeos dieron por hecho el nombramiento de la francesa Christine Lagarde al frente del FMI admitiendo que tendrán que "compensar a los BRICS", es decir, a las cinco potencias emergentes que reclaman la dirección de ese organismo.

"Lagarde, está hecho", dijo una fuente europea al margen de la cumbre del G8 que hasta el viernes reunió en Deauville (noroeste de Francia) a los jefes de Estado y de Gobierno de los ocho países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón y Rusia).

La misma fuente admitió que si la ministra de Economía francesa es elegida "habrá que encontrar compensaciones para los BRICS" en el seno del Fondo Monetario Internacional (FMI) refiriéndose al acrónimo por el que se conoce a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que en la actualidad general el 18% del PIB mundial.

Hasta el momento, además de Lagarde, el único candidato declarado al cargo de director gerente del FMI es el gobernador del Banco Central mexicano, Agustín Carstens, que no parece tener el apoyo de las grandes potencias emergentes por la implicación de su país en el Tratado de Libre Comercio Norteaméricano (TLC, México, Estados Unidos, Canadá).

Aunque no figuraba en la agenda de la Cumbre, la sucesión del francés Dominique Strauss-Kahn, que dimitió tras ser inculpado de violación en Estados Unidos, fue el tema dominante en los pasillos de Deauville.

Encabezados por el anfitrión, Francia, los países europeos del G8 aprovecharon la oportunidad que les brindaba esta cita anual para tratar de convencer a estadounidenses y japoneses, en particular, de que respalden a Lagarde, mientras los emergentes se esforzaban por buscar un candidato de consenso.

Desde su creación en 1945, el FMI está dirigido por un europeo, pero las potencias emergentes reclaman desde hace años el control de ese organismo acreedor en virtud del peso creciente que tienen en la economía mundial.

El jueves el balde de agua fría provino de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, al afirmar que "oficiosamente (...) acogemos con satisfacción a mujeres calificadas y con experiencia para dirigir una organización como el FMI".

Tras calificar esa declaración de "excelente", el presidente francés fue más lejos aún al dar a entender que el presidente estadounidense Barack Obama "ya ha tomado su decisión" y "se reserva el momento oportuno para anunciarla".

El presidente francés aclaró que el G8 no era el lugar adecuado para hacer un anuncio semejante dado que los emergentes no están presentes.

Rusia, que está entre dos aguas al ser miembro del G8 y de los BRICS, dio a entender en Deauville que se plegaba a la elección de la francesa a cambio de compensaciones.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, "estima que los BRICS deben estar mejor representados en la dirección del FMI", declaró el jueves en Deauville su portavoz, Natalia Timakova.

En contrapartida a la elección de Lagarde, las potencias emergentes podrían obtener uno de los puestos adjuntos.

Actualmente, el puesto de subdirector está ocupado por el estadounidense John Lipsky, y hay dos números tres, ocupados por un japonés y una egipcia.

Lipsky estuvo presente en la cumbre de Deauville, pero no dio rueda de prensa, probablemente para no verse mezclado en el debate.

Aunque la justicia francesa podría abrir una investigación contra la ministra por presunto "abuso de autoridad" en un litigio judicial a favor del ex empresario francés Bernard Tapie, Lagarde aseguró que mantendrá su candidatura y se prepara para ir de gira por China, Brasil e India.

RDS