Los cambios fiscales que se llevaron a cabo en el 2014, como parte de las reformas estructurales que impulsó el gobierno de Enrique Peña Nieto, lograron aumentar la recaudación tributaria, pero poco hicieron para aumentar el crecimiento económico.

José Luis Clavellina Miller, investigador del Instituto Belisario Domínguez (IBD), indicó que, en el 2013, la recaudación tributaria representaba 9.6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en el 2017 pasó a 13.1%, esto durante su participación en el Foro Balance de las Reformas Estructurales: del pacto a la acción.

En este sentido, refirió que los ingresos que se obtienen a través del pago del Impuesto sobre la Renta pasaron de representar 5.8% del PIB a 7.2% en lo que va de la implementación de la reforma hacendaria.

Por su parte, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios pasó de 0 a 1.7%, mientras que el Impuesto al Valor Agregado presentó un ligero aumento al pasar de 3.4 a 3.7% del PIB.

“El incremento que ha tenido la recaudación en los últimos años no sólo ha sido por la reforma sino que también es fruto de una mayor eficiencia recaudatoria del Servicio de Administración Tributaria (SAT)”, acotó el investigador del IBD.

Con él coincidió Raúl Carbajal Cortés, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, quién lamentó que la reforma, que forma parte de un paquete en el actual sexenio, no lograra impulsar el crecimiento económico del país, el cual parece que se ha estancado.

ESTRUCTURA FISCAL MÁS SANA, PERO CON PENDIENTES

Enrique Cárdenas Sánchez, experto en economía, indicó que con la despetrolización de las finanzas públicas, la estructura fiscal es actualmente más sana.

Refirió que ya no depender de los ingresos petroleros no fue algo que propiamente se buscara con la reforma del 2014; sin embargo, con la caída del precio del petróleo, el gobierno no tuvo otra opción más que apoyarse en los ingresos tributarios.

“Sí era necesaria una reforma fiscal y también dejar de depender de los ingresos petroleros. Ahora, tenemos un crecimiento en la recaudación no sólo por la reforma sino por la eficiencia del SAT y que sí se ha logrado formalizar la economía”, aseveró.

En este sentido, expuso que el aumento que han presentado los ingresos tributarios desde el 2013 no se había visto jamás en ningún gobierno o tras alguna reforma de este tipo.

Destacó que uno de los grandes pendientes sigue siendo el gasto público, el cual no se ha podido frenar y que, incluso, se modifica durante el año.

Precisó que, por ejemplo, de no hacer nada con el actual problema pensionario, de aquí al 2030 el pago de pensiones crecería entre 80,000 y 100,000 millones de pesos anuales.

Cárdenas Sánchez agregó que también el pago del servicio de la deuda, más las participaciones a los estados, es lo que ha incrementado el gasto en los últimos años.

Dijo que, actualmente, el espacio fiscal que tiene el gobierno para actuar es muy pequeño, por lo cual se deben tomar cartas en el asunto.

“Queda un espacio muy apretado para que el nuevo gobierno pueda llevar a cabo sus nuevos programas y eliminar la corrupción no te va a dar ingresos públicos. Más de la mitad de la corrupción no los genera, son mordidas, sobornos, que difícilmente van a solventar el gasto”, explicó.

PRESUPUESTOS POCOS REALISTAS

Por su parte, Gabriel Farfán, director general de la Comunidad Mexicana de Gestión Pública para Resultados,expuso que en este sexenio los presupuestos que se han presentado han sido pocos realistas.

Explicó que cada año se debe modificarlos debido a que muchas veces los ingresos tributarios superan lo estimado en la Ley de Ingresos de la Federación.

“No tenemos otro gobierno que haya excedido con tal magnitud lo que se aprueba en el Congreso respecto al gasto (...) Las reglas laxas permiten que esto se lleve a cabo”, aseveró.