El Producto Interno Bruto (PIB) de Alemania, la mayor economía europea, se hundió en el segundo trimestre del 2020, colocándose en 10.1% respecto de los tres meses anteriores, cuando la “locomotora europea” registró ya una contracción de 2%, según la estimación preliminar publicada por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

“Se trata de la mayor caída desde que comenzaron a calcularse los datos de PIB trimestralmente en 1970”, explicó la oficina de estadística germana, subrayando que el desplome de la actividad entre los meses de abril y junio “fue mucho mayor que durante la crisis financiera, cuando se registró una caída de 4.7% del PIB en el primer trimestre del 2009”.

Destatis destacó que en el segundo trimestre del año se produjo “un desplome masivo” de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, así como del gasto en consumo de los hogares y de la formación de capital en maquinaria y equipamiento por parte de las empresas. Por su parte, el gasto del gobierno se incrementó sustancialmente durante la crisis.

En comparación con el segundo trimestre del 2019, la contracción del PIB de Alemania alcanzó un récord de 11.7%, frente a la caída de 1.8% anual de los tres primeros meses del 2020. La mayor caída anual del PIB hasta la fecha había sido 7.9% registrada en el segundo trimestre del 2009.

Desempleo incrementa

Además, el índice de desempleo en Alemania llegó a los  2,910,000 de desempleados, 635,000 más que hace un año, informó el jueves la oficina federal de Trabajo (BA), que vinculó el incremento al impacto del coronavirus.

Según la fuente, el mercado laboral alemán “sigue estando bajo presión aunque la economía se encuentre en el camino hacia la recuperación”.

La BA indicó que el incremento de las cifras oficiales de desempleados tiene mucho que ver con la cantidad de trabajadores inscritos en “Kurzarbeit”, la fórmula de jornada reducida a la que se han acogido numerosas empresas alemanas durante la pandemia.

Según las informaciones proporcionadas por las empresas alemanas entre el 1 y el 26 de julio había 190,000 personas en jornada reducida, lo que supone un descenso con relación al “incremento masivo” que se registró en los meses de marzo y abril.

“La crisis del coronavirus ha tenido como consecuencia un clara caída del empleo”, apuntó la BA.