Ana Botín, presidenta de Banco Santander, cobró el año pasado, su primer ejercicio completo, un total de 9.8 millones si se suma la retribución fija, variable y la aportación a pensiones, un incremento de 10 por ciento. Botín ganó 4.884 millones de euros entre remuneración variable y fija, con un aumento de 9.4 por ciento.

Si se incluye el variable diferido, la remuneración se eleva a 7.498 millones, un 11.6% más, aunque este se encuentra condicionado a la permanencia en el banco y a que no incurra en las denominadas cláusulas malus. Además, su pago se difiere en cinco años, que para la parte que se entrega en acciones es de seis años, ya que hay que esperar un año para poder venderlas.

El incremento del salario de Botín se debe, según explica el propio banco en su informe de la comisión de retribuciones, al cambio de sus funciones, ya que se compara el 2015, un año entero de presidenta, con el 2014, en el que fue nombrada para el cargo actual en septiembre, tras el fallecimiento de su padre, Emilio Botín. Ana Botín, además, acumula un fondo de pensiones de 41.2 millones de euros, de los que 2.3 millones de euros fueron aportados el pasado ejercicio.

El mejor pagado después de la presidenta fue el consejero delegado, José Álvarez, con una retribución de 6.67 millones en el 2015 por su salario fijo, variable cobrado y variable condicionado, y una aportación a su plan de pensiones de 2.67 millones, por lo que en total el número dos recibió 9.34 millones. Álvarez sustituye al exconsejero Javier Marín, que abandonó la entidad el año pasado pero que ha recibido 484,000 euros por su presencia en la entidad hasta el 12 de enero del 2015.

Matías Rodríguez Inciarte, consejero ejecutivo y vicepresidente del banco, es el que cuenta con un fondo de pensión más alto, 47.7 millones de euros, al ser también el representante con más años en el grupo. Como salario percibió entre fijo y variable 3.46 millones de euros, sueldo muy similar al recibido un año antes.

Rodrigo Echenique sumó 2.748 millones de euros, frente a los 526,000 euros cobrados un año antes. La diferencia se debe a su cambio de funciones, ya que ha pasado a ser ejecutivo.

Los cuatro consejeros ejecutivos (Ana Botín, José Antonio Álvarez, Matías Rodríguez Inciarte y Rodrigo Echenique) percibieron en conjunto 24.69 millones de euros, frente a los 22.364 millones del ejercicio precedente. La alta dirección por su parte, sumaron un sueldo de 56 millones, frente a los 81.78 millones de un año antes. Entre los consejeros ejecutivos y la alta dirección la remuneración ascendió a 80.768 millones de euros, con un descenso de 22.7 por ciento.

La remuneración del consejo de administración asciende a 29.705 millones de euros, con un aumento de 12.4 por ciento. Este incremento se debe al cambio de funciones de la presidenta (el pasado año hasta septiembre fue responsable de la filial británica de Santander), y a la incorporación de Rodrigo Echenique como consejero ejecutivo. Hay que recordar que gran parte de los consejeros se incorporaron durante el ejercicio 2015.

El banco explica que el incremento del salario de Ana Botín está en consonancia con el beneficio atribuido ordinario del grupo durante el pasado año, y que fue de 13% –aunque el beneficio final tras realizar fuertes dotaciones extra subió 2.6% más–. Además, la entidad asegura que durante el pasado ejercicio la evolución del banco fue muy buena y se cumplieron los compromisos anunciados con ocasión de la ampliación de capital de enero por 7,500 millones.

Belén Romana, ex presidenta de Sareb que se incorporó como independiente al consejo a finales de diciembre, ha sido, como es lógico, la que menos ha cobrado, 5,000 euros. Los consejeros del grupo Santander son miembros de dos de las cinco comisiones existentes en el máximo órgano de gobierno. 83% de los consejeros son miembros de cuatro de las cinco comisiones existentes.