El compromiso del Banco Central Europeo (BCE) de ayudar a los países en apuros de la eurozona corre riesgo de fracaso si los países que lo necesitan, como España o Italia, no solicitan la ayuda del fondo de rescate europeo, según opinó el Director General del IIF, que representa al sector privado en las negociaciones con Atenas.

El anuncio del BCE fue muy valiente, pero se quedará pendiente salvo que España o Italia pidan al Fondo Monetario Internacional y a la Unión Europea un programa económico , aseguró Charles Dallara, director general del IIF, en una conferencia en Pekín.

En ausencia de una negociación gubernamental para lograr un programa de reformas aprobado por la Comisión Europea, el potencial apoyo masivo del BCE seguirá siendo potencial y no se materializará , añadió.

El gobierno español dijo que presentaría un calendario de reformas estructurales junto con el presupuesto del 2013, el 28 de septiembre, el mismo día que España hará públicos los resultados de unas pruebas de resistencia que servirán para determinar los importes de recapitalización de su deteriorado sector bancario.

TIEMPO ANTES DE DECIDIR

La vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, insistió en que el Ejecutivo necesita tiempo antes de decidir si solicita formalmente una ayuda financiera a sus socios europeos para abaratar los costos de la deuda pública.

Hay que tener un conocimiento muy claro y muy profundo de que puede suponer cada cosa, y cuando eso se tenga tomar la mejor decisión para todos los españoles , dijo Sáenz de Santamaría.

Tras la aprobación por parte del Tribunal Constitucional alemán de la puesta en marcha del fondo de rescate europeo, los mercados dieron por descontado que España usará este mecanismo y el costo de la deuda se ha abaratado notablemente, con un diferencial a 10 años entre el bono español y el referencial alemán que llegó a bajar de los 400 puntos básicos.

MOROSIDAD DE LA BANCA

El saldo de los créditos morosos de la banca española subió en julio de 960 millones de euros a 169,330 millones de euros, y la tasa de morosidad escaló a un nuevo máximo 9.86%, según datos provisionales del Banco de España.

El incremento de la morosidad se vio acompañado de una revisión al alza de 164,361 millones a 168,370 millones y de una contracción de la cartera crediticia de la banca en julio en casi 28,000 millones de euros a 1,716 billones de euros.