La segunda revisión de las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos (EU) del primer trimestre mostró una contracción anualizada de 5% desde 4.8% de la lectura inicial,  golpeada por los efectos del coronavirus, poniendo de manera abrupta punto final a 11 años de bonanza.

Se trata de la mayor contracción desde el último trimestre del 2008, durante la crisis financiera, cuando la economía estadounidense cayó 8.4 por ciento.

Una menor inversión de las empresas en sus inventarios y pese a un gasto del consumidor más fuerte de lo estimado previamente, derivó en la revisión a la baja del dato del PIB.

La mayoría de los  componentes claves de la producción económica se redujeron drásticamente. El gasto del consumidor, que representa dos tercios de la actividad económica, se desplomó 7.6%; el gasto en bienes durables cayó 16.1% y los gastos en servicios 10.2 por ciento.

La principal economía del mundo se vio obligada a interrumpir actividades a mediados de marzo, cuando se decreto emergencia nacional por el brote del Covid-19, lo que llevó al cierre de negocios.

Los economistas prevén que la economía estadounidense registre una contracción mucho más profunda en el segundo trimestre del año, toda vez que abril se presentaron cierres totales de negocios y fronteras; el desplome podría superar 30%, con un nivel de desempleo de más de 20 por ciento.

Desde mediados de marzo, más de 40 millones de estadounidenses han pedido ayuda por desempleo.

En abril, las órdenes de bienes de capital fabricados en Estados Unidos se desplomó y los envíos declinaron, lo que refuerza los cálculos de que la crisis del coronavirus provocó la mayor contracción de la economía del país desde la Gran Depresión en el segundo trimestre.

Colapso de manufacturas

El Departamento de Comercio informó que los pedidos de bienes manufacturados durables, un componente clave para medir el PIB en la economía estadounidense, cayeron 17.2% en abril, luego de un descenso de 16.6% en marzo.

Las ventas cayeron a 170,000 millones de dólares en abril, el primer mes completo en que rigieron las órdenes de confinamiento, en comparación con 246,000 millones antes de la pandemia.

Gran parte del problema se debió al gigante aeroespacial Boeing, que no informó de nuevos pedidos en abril, en comparación con 31 en marzo.

Al igual que otras compañías en todo el país, Boeing cerró sus fábricas estadounidenses debido a la pandemia. La compañía planea reducir 10% su fuerza laboral y bajar la producción.

Las ventas de vehículos y repuestos se derrumbaron 52.8% en comparación con marzo. En total, los pedidos de transporte se derrumbaron más de 47% después de la caída de 43% en marzo. Las ventas totales de bienes duraderos cayeron 7.4 por ciento.

Recientemente, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo en un comunicado que el derrumbe en el segundo trimestre  podría ser de  hasta 30 por ciento.