La economía mundial está en vías de recuperación, pero,  ¿la recuperación será anulada por la abultada deuda mundial?

Justo la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional elevó su pronóstico de crecimiento mundial a 3.9% para el 2018 y el 2019. Las sociedades más industrializadas como Estados Unidos, Japón y Europa, crecieron más de lo esperado durante el 2017, y el impulso se ha trasladado al 2018.

En octubre del 2017, el FMI pronosticó un crecimiento de 2.3% para la economía de Estados Unidos. En el 2018, el pronóstico es 2.9 por ciento. Para el mundo, se espera que el crecimiento en el 2018 sea casi 1 punto porcentual más alto que en el 2016.

Según algunas estimaciones, el tamaño de la economía mundial durante el 2018 será de 130 billones de dólares. Un punto adicional de producción adicional se traduce en casi 1.3 billones de dólares en el valor de la producción de ropa, automóviles, computadoras, tractores, turismo, atención médica y mucho más.

El FMI considera que el crecimiento se debió a que: las empresas comenzaron a agotar la capacidad de producción excedente por lo que invirtieron más en nuevas plantas, computadoras y maquinaria; el comercio internacional se ha acelerado; el recorte tributario de Trump estimulará temporalmente el crecimiento, y las condiciones de crédito siguen siendo fáciles.

Sin embargo, hay que decir que los riesgos permanecen. Una posibilidad es una guerra comercial entre los Estados Unidos y algunos socios comerciales, incluidos China, México, Canadá y Japón.

“Que las principales economías estén coqueteando con la guerra comercial en un momento de expansión económica generalizada puede parecer paradójico, especialmente cuando la expansión depende tanto de la inversión y el comercio”, dijo Maurice Obstfeld, economista en jefe del FMI. Aún más perjudicial podría ser un conflicto bélico en la Península de Corea.

La deuda, posiblemente, es el mayor peligro. Si la economía mundial es demasiado dependiente de la deuda (préstamos a hogares, empresas y gobiernos) y las deudas están llegando (o ya han alcanzado) niveles insostenibles, obviamente hay una gran contradicción en el centro de la recuperación.

La deuda global total sigue creciendo. Del 2007 al 2016, se expandió en 41 por ciento. La de China es digna de mención, aumentó cinco veces. Durante una recesión los deudores no podrán pagar.