Hace siete años la explosión de una burbuja crediticia mundial originó la crisis financiera más aguda desde la Gran Depresión, circunstancia que llevó a la deuda de las grandes economías a seguir aumentando.

Así, en el 2007, la deuda global, que incluye particular, corporativa, pública y financiera, se ubicó en 142 billones de dólares, mientras a mediados del 2014 fue de 199 billones, lo que significó un incremento de 57 billones, de acuerdo con el informe Deuda y (no mucho) desapalancamiento de McKinsey Global Institute (MGI), cuyo contenido examina la evolución de esta variable a través de 47 países.

Este crecimiento también significó elevar el ratio de deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) 17 puntos porcentuales en el periodo de referencia, al pasar de 269 a 286%, resultados que plantean nuevos riesgos para la estabilidad financiera y, a su vez, la posibilidad de que el crecimiento económico global se socave.

Entre el 2007 y la primera mitad del 2014 se registró una tasa de crecimiento anual compuesta de 5.3%, cuando el lapso que abarcó del 2000 al 2007 fue de 7.3 por ciento.

Del 2007 a los primeros seis meses del año pasado, la deuda pública, componente que concentra actualmente el componente más alto del total, con 29.1%, ha crecido 25 billones de dólares; destaca que presentó la variación anual compuesta más alta en este periodo (9.3 por ciento).

El reporte manifiesta que la deuda pública seguirá aumentando en muchos países, dados los fundamentos económicos actuales. Gran parte de esta deuda derivó de la reciente recesión, donde las autoridades incurrieron en apoyos para financiar rescates, así como el uso de programas de estímulo. A ello se suma la débil recuperación de años anteriores.

Para iniciar el proceso de reducción de la deuda pública se requerirían aumentos grandes en el PIB real, profundos ajustes fiscales, venta de activos más extensos, impuestos por una sola vez sobre la riqueza o programas de reestructura más eficientes , refiere el documento.

Sobre la deuda familiar, que pasó de 33 a 40 billones de dólares en el periodo de estudio, sobresale que sólo los países que estuvieron sumergidos en el núcleo de la crisis (Irlanda, España, Reino Unido y Estados Unidos) dibujan procesos de saneamiento.

Pero en otros casos, existen naciones que superan los niveles máximos presentados en los países ahogados en la recesión antes del 2008, incluyendo economías avanzadas como Australia, Canadá, Dinamarca, Suecia y Países Bajos, así como Malasia, Corea del Sur y Tailandia.

Para gestionar con seguridad altos umbrales de endeudamiento de los hogares, refiere el documento, se necesitan contratos hipotecarios más flexibles, reglas personales sobre la quiebra más claras, normas crediticias más estrictas y reglas macroprudenciales.

Deuda china se cuadruplicó desde el 2007

La deuda total del gigante asiático, impulsada por la especulación inmobiliaria y sombras en el sistema bancario, transitó de 7 billones de dólares en el 2007 a 28 billones en el primer semestre del 2014, con lo que casi se ha cuadruplicado este indicador.

Como proporción del PIB, la deuda de China se ubicó en 282%, cifra manejable, aunque mayor que la de Estados Unidos o Alemania.

En este contexto, al revisar el caso de China, preocupa que la mitad de los préstamos está vinculado, directa o indirectamente, al sobrecalentamiento del mercado nacional de bienes raíces; cuentas bancarias no reguladas para casi la mitad de los nuevos préstamos, y la deuda de gobiernos locales.

MGI calcula que las autoridades chinas tienen la capacidad para rescatar al sector financiero, pero en el caso de que se desarrolle una crisis de la deuda relacionada con la propiedad, el reto será contener los aumentos futuros de deuda y reducir los riesgos de una crisis sin frenar el crecimiento económico.

Si las economías necesitan cantidades cada vez mayores de deuda para crecer, el desapalancamiento se vuele poco frecuente, por lo que podrían requerirse nuevos enfoques, a fin de reducir el riesgo de crisis y resolver impagos del sector privado de manera eficiente.

Por último se adveirte que, cuando las señales de burbujas de crédito se hacen presentes, los reguladores pueden tratar de enfriar los mercados con medidas anticíclicas; implementar estrictas normas de préstamo, o solicitar mayores requerimientos de capital para los bancos.