Bruselas ha rechazado las propuestas del Reino Unido sobre cómo controlar el acceso de la City de Londres al mercado europeo después del Brexit, señalando que el último plan de Theresa May para los servicios financieros robaría a la Unión Europea (UE) su "autonomía en la toma de decisiones".

Michel Barnier, el negociador de la UE para el Brexit, explicó a los ministros de Asuntos Europeos el viernes que la visión de la primera ministra británica sobre la relación de la City con la UE violaría el principio que dice que los derechos de acceso al mercado de servicios financieros del bloque son un regalo de Bruselas que puede retirarse libremente.

Sus declaraciones supusieron un desplante para el gobierno británico, que publicó este mes su libro blanco sobre las futuras relaciones de Londres con la UE, y pone de relieve los numerosos conflictos existentes entre las dos partes pese al tono más conciliador adoptado sobre la frontera con Irlanda del Norte en la misma reunión.

El documento de 98 páginas reflejaba un cambio de postura sobre los servicios financieros, con planes sobre un modelo de "equivalencia" mejorado -aprovechando un actual sistema de la UE que países como Estados Unidos y Singapur emplean para simplificar su acceso al bloque-.

El Reino Unido ha reconocido que perdería su "pasaporte" al mercado único, y Philip Hammond, el ministro de Finanzas, descartó un plan más ambicioso de "reconocimiento mutuo", aunque señaló que buscaría un acuerdo mejor que el actual modelo de equivalencia de la UE.

Sin embargo, según dos personas que asistieron a la reunión, Barnier comentó a los ministros que el plan ignoraría la postura de la UE de que la decisión sobre la equivalencia debe tomarla unilateralmente Bruselas. Explicó que vendría a ser un "sistema de equivalencia generalizada que en realidad estaría gestionado de forma conjunta por la UE y el Reino Unido".

El libro blanco británico pedía que la equivalencia se "expandiese", señalando que "no bastaba con tratar con un tercer país cuyos mercados financieros están tan profundamente interconectados con los de la UE como es el caso del Reino Unido".

También previó un sistema único de gobierno conjunto y una "garantía para los derechos adquiridos", para prevenir que el acceso del Reino Unido al mercado de servicios financieros de la UE se retirase con facilidad.

Bajo las normas de la UE, la Comisión Europea otorga derechos de equivalencia tras determinar si los regímenes regulatorios de otros países, en áreas como los estándares de capital para los bancos y las normas de colateral para los operadores EU, son tan rigurosos como los de la UE.

Hammond había apostado anteriormente por un enfoque más amplio de "reconocimiento mutuo", donde la UE y el Reino Unido se otorgasen el uno al otro derechos de acceso al mercado significativos a cambio de compromisos de llegar a los mismos resultados regulatorios con el tiempo.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, Barnier tuvo cuidado de no rechazar rotundamente el libro blanco del Reino Unido, explicando que Bruselas abordaría "constructivamente" las propuestas. Pero advirtió que el documento había planteado "muchas preguntas" que Londres no había respondido aún.