La Reserva Federal (Fed) hará lo que sea necesario y utilizará las herramientas que tenga a su alcance, incluso no convencionales, para mantener el objetivo simétrico de inflación en 3% y preservar el pleno empleo de la economía, advirtió el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans.

De visita en México, dijo que en la Fed se mantienen en modo de observación y diagnóstico ante la evolución del brote del coronavirus en China y su impacto económico.

Al participar en la Central Banking Conference que, en sociedad, están presentando el Banco de México y el Banco de la Reserva Federal de Chicago, explicó que el “Banco de México tiene una situación muy diferente (para reaccionar), pues el país pasó de ser exportador a importador de petróleo, es una economía abierta y de repente la inflación puede verse afectada por el tipo de cambio”.

La situación de la Fed es diferente, pues Estados Unidos es básicamente importador de petróleo y tiene un espacio más acotado en la tasa.

El banquero central reconoció que el espacio para nuevos recortes en la tasa de fondos federales de Estados Unidos es limitado, pues actualmente se encuentran entre 1.50 y 1.75 por ciento.

Sin embargo, el banquero central explicó que la mayoría de los bancos centrales que ya llevaron sus réditos a niveles mínimos está trabajando en preparar las estrategias para dar estímulos extraordinarios que les permitan cumplir el mandato ante choques externos.

Prudencia aprendida

El banquero central de la Fed confía en que los emisores corporativos de Estados Unidos aprendieron de la crisis del 2008 y manejen de forma prudente sus cuentas en esta coyuntura.

Recordó que la incertidumbre se ha convertido en una constante tras la crisis mundial, que los agentes financieros siempre están expuestos a este ambiente de alzas y bajas, y que el contexto de incertidumbre no ha cambiado, pues la muestra está en cómo se han movido los mercados a partir del brote del coronavirus.

Charles Evans recordó que, en otros momentos, cuando los objetivos de crecimiento, pleno empleo y baja inflación han estado en riesgo se han utilizado herramientas poco convencionales como el quantitative easing y el forward guidance.

Ahora anticipa que podría pasar un año, antes de que se tenga una vacuna contra el coronavirus que pueda detener la propagación.

En ese momento, habrá que tomar medidas precautorias en otros territorios para limitar su transmisión, y esperar a ver cómo se va resolviendo en China y cómo impacta a la economía.

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