El gobernador del Banco de Japón (BoJ, por su sigla en inglés), Haruhiko Kuroda, dijo que la política no interferirá en el fin de la política monetaria ultralaxa, señalando la resolución del organismo de reducir el estímulo cuando la inflación alcance su esquivo objetivo de 2 por ciento.

Kuroda fue reelegido en marzo pasado por un periodo de cinco años más por el primer ministro, Shinzo Abe, que lo escogió en el 2013 para desplegar su agresivo alivio monetario como una de las tres flechas de sus políticas “Abenomics”, junto a una inversión pública multimillonaria y reformas estructurales, y componen la estrategia impulsada por el primer ministro conservador para reactivar el crecimiento.

Su segundo mandato estará marcado por el reto de acabar con lo que él mismo llama “una mentalidad deflacionista”, es decir, las reticencias de las empresas a destinar sus ganancias a mayores sueldos y a inversiones para mejorar su competitividad, y la tendencia al ahorro de los hogares nipones.

Los analistas dudan de si el BoJ podría reducir su masivo programa de estímulo incluso aunque la inflación alcance su objetivo, ya que muchos legisladores, incluido el propio Abe, han expresado su esperanza de que la entidad banco mantenga los costos de endeudamiento ultrabajos.

“Por supuesto, el BoJ no es ajeno a la política, pero el objetivo de nuestra política monetaria es alcanzar nuestra meta de precios y un crecimiento económico saludable”, dijo Kuroda al Parlamento el martes.

“Cuando tengamos que debatir una salida de la política expansiva, nuestra decisión no se verá influida por la situación política”, comentó cuando un legislador opositor le preguntó si el BoJ podría detener la política de normalización bajo la presión de Abe.

Kuroda dijo que el BoJ está debatiendo internamente una estrategia de salida, pero no la compartirá con los mercados hasta que se acerque el momento para efectuar tal movimiento.

La cuestión de cómo reducir el gran balance general del banco central y el momento en que se producirán aumentos de las tasas de interés a corto plazo serían dos factores clave que el BoJ considerará al normalizar las políticas, dijo Kuroda.

“No podemos decir ahora el momento y el orden de estos pasos, ya que eso es algo que debe ser examinado por el directorio de política en su momento”, dijo. “Debatir sobre una estrategia de salida ahora causaría confusión”, afirmó, señalando que la entidad mantendrá su política ultralaxa hasta que su inflación se mantenga estable por encima de su objetivo.