El Banco Central de Japón dejó estable el jueves su política monetaria, pero sugirió que podría lanzar nuevos estímulos si crecen los riesgos sobre la economía, tras reducir su evaluación sobre la marcha de las exportaciones y la producción en medio de un menor crecimiento global.

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, sostuvo que si bien espera que las exportaciones se recuperen con el tiempo, los efectos de la crisis europea estaban ampliándose y podrían demorar un repunte en mercados clave para los productos japoneses, como Estados Unidos y China.

"Los problemas de deuda en Europa ya están teniendo un enorme impacto sobre la economía global. Si la situación empeora más, podrían generarse turbulencias en los mercados o un nuevo enfriamiento del crecimiento global", dijo Shirakawa en una conferencia de prensa.

Sin embargo, Shirakawa dio pocas pistas sobre cuándo el banco central podría volver a flexibilizar su política monetaria y descartó una idea deslizada por un nuevo miembro del directorio que sostenía que la institución debería comprar bonos extranjeros.

"Si el Banco de Japón fuera a comprar bonos extranjeros con el fin de revertir el alza del yen o de debilitar el yen, eso sería equivalente a una intervención cambiaria", que cae dentro de la jurisdicción del Gobierno, dijo.

Tal como se esperaba, el banco central se abstuvo de aumentar la meta de 70 billones de yenes (890,000 millones de dólares) para su programa de compra de activos.

La presión para que el banco actúe se ha moderado luego de que el yen apenas se moviera tras un informe de empleo de Estados Unidos mejor al esperado la semana pasada y de las decisiones de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo de mantener sus políticas estables.

La economía de Japón tendría un desempeño mejor al de otros países desarrollados gracias a su sólida demanda interna. El Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento de 2.5% para este año.

Tras flexibilizar su política en febrero y abril, el Banco de Japón ha dicho que actuaría nuevamente sólo si los riesgos aumentan de forma suficiente para obligarlo a abandonar su proyección de una recuperación de la economía.

La actividad manufacturera se contrajo en julio a su ritmo más rápido desde el terremoto del año pasado, mientras que las exportaciones sufrieron su primera baja anual en cuatro meses y la producción industrial cayó en junio.

En un reflejo de esa desaceleración, el Banco de Japón redujo su evaluación sobre la marcha de las exportaciones y la producción, al tiempo que advirtió que las mejoras en los mercados externos eran limitadas.

"El repunte de las exportaciones se ha moderado, mientras que la producción ha sido relativamente débil", dijo el banco en el comunicado emitido tras su reunión de política monetaria. Esta descripción marca un cambio respecto del mes pasado, cuando había dicho que las exportaciones y la producción estaban repuntando.

Algunos analistas esperan que el Banco de Japón aumente su batería de estímulos en octubre, cuando realizará una revisión trimestral a sus proyecciones de largo plazo.

RDS