El Banco de Japón elevó su estímulo monetario por segundo mes consecutivo el martes en respuesta a la intensa presión política para que actuara y la creciente evidencia de que la tercera mayor economía del mundo está al borde de la recesión.

En un movimiento muy esperado, el banco central incrementó sus compras de activos y el programa de préstamos, su principal herramienta de flexibilización monetaria, en 11 billones de yenes (137,820 millones de dólares) a 91 billones de yenes, en línea con lo que los mercados habían descontado.

Como resultado, el yen se afirmaba y los bonos soberanos a 10 años borraban ganancias tempranas impulsadas por la especulación de que el banco central podría optar por sorprender con una acción más agresiva.

Esta es la primera vez desde el 2003 en que el conservador BOJ (por su sigla en inglés) ha aliviado la política por dos meses consecutivos. En otro movimiento inusual, el banco central emitió una declaración conjunta con el Gobierno prometiendo esfuerzos combinados para apuntalar la economía y sacarla de la deflación.

"El BOJ llevará a cabo una flexibilización monetaria potente apuntando a una inflación de un 1% y hasta que ese objetivo esté a la vista", dijo el comunicado, firmado por el gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, y el ministro de Economía, Seiji Maehara.

En un nuevo paso hacia un territorio heterodoxo, el banco central presentó además un plan para ofrecer a los bancos montos ilimitados de fondos a largo plazo a bajas tasas en el marco de un esquema que inicialmente tendría un tamaño de 15 billones de yenes.

Sin embargo, ni el fuerte lenguaje usado por el BOJ ni el nuevo esquema lograron impresionar a los analistas, que esperan que persista la presión para que se aplique más estímulo monetario.

"El problema no es la capacidad de los bancos para prestar. El problema es la falta de demanda de crédito debido a la deflación y al tipo de cambio alto", dijo Masayuki Kichikawa, economista jefe para Japón de Bank of America Merrill Lynch en Tokyo. "Los mercados seguirán esperando más del BOJ", agregó.

Shirakawa reconoció que el deterioro de las economías externas fue el principal motor del nuevo estímulo, que se anuncia tras un impulso de tamaño similar, equivalente a algo más del 2% del PIB japonés, lanzado en septiembre.

"Somos conscientes de la desaceleración global de septiembre. Los acontecimientos desde entonces han mostrado que la desaceleración de hecho se ha profundizado", dijo el titular del banco central en una conferencia de prensa.

Las exportaciones bajaron y la producción fabril sufrió su mayor caída desde el terremoto del año pasado, en medio de la crisis europea y el menor crecimiento en China.

Como se esperaba, el BOJ redujo su proyección de crecimiento y estimó que los precios al consumidor subirán apenas un 0.8% en el año a marzo del 2015, por encima de la tasa casi estable que espera el sector privado.

Enfrentado con la deuda más grande del mundo desarrollado en relación al PIB, el Gobierno espera que el Banco de Japón ponga fin al círculo vicioso de caídas en los precios, que genera que las empresas y los consumidores congelen sus planes e gasto e inversión.

En una jugada inusual que pone de manifiesto la presión política, el ministro de Economía Maehara participó del encuentro del martes para realizar un llamado directo a más estímulo.

RDS