El gobierno italiano está preparando un plan de revisión del gasto público y de los ingresos, según la carta de respuesta a la Comisión Europea (CE), que había llamado la atención por la elevada deuda del país durante el pasado año.

El ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, envió la misiva a hora y media de que expirara el plazo de dos días que la CE le había dado para que explicara sus objetivos tras no haber realizado “esfuerzos suficientes” para reducir la deuda pública del país, que en el 2018 superó 132% del Producto Interno Bruto (PIB).

En primer lugar, Tria aboga por entablar “un espíritu de colaboración” entre su Ministerio y las instituciones europeas, dado que el incumplimiento de los parámetros económicos podría dar lugar a un procedimiento por infracción y a sanciones para Italia.

El ministro pide a la CE valorar de forma global el programa financiero italiano para el año en curso y para el próximo trienio, y apunta a que en el caso del 2018, aunque Italia no haya logrado reducir su deuda, el gobierno “ha actuado con prudencia y responsabilidad”.

Defiende que el Ejecutivo, del populista Movimiento 5 Estrellas y la ultraderechista Liga, gobierna desde el 1 de junio del 2018 y que aunque el crecimiento es bajo por “factores externos”, el año acabó con “una significativa reducción del gasto en la administración”.

En concreto el gasto de la administración pública fue de 2.1% del PIB, frente a 2.4% del 2017, y que el saldo primario creció a 1.6 % del PIB ante 1.4% registrado en el ejercicio precedente.

En cuanto a la deuda pública, el alza registrada en el 2018 fue causada “en parte, por un aumento de la liquidez de Tesorería a final de año, en previsión de los consistentes reembolsos de títulos de Estado al comienzo del 2019”.

El ministro reconoce que, más allá de consideraciones técnicas, “la necesidad de conseguir un saldo primario más alto para devolver la deuda pública a una trayectoria claramente descendente”, pide tiempo dado el contexto macroeconómico.

“La tempística y la conclusión de este ajuste tiene un rol fundamental. La caída del comercio internacional y de la producción manufacturera en la segunda mitad del 2018 ha sido repentino y superior a las expectativas, haciendo arduo la compensación”, dice.

Tria alega que sus informes permiten prever este año un gasto menor a las expectativas , con un mejor crecimiento —previsto por la CE en 0.1% en el 2019, a la cola de Europa— y mayores entradas no tributarias.

Además, el gobierno pretende reducir gradualmente el déficit hasta 1.5% del PIB en el 2022.