La nueva administración debería cuidar los fundamentales macroeconómicos de México que ya se han corregido, para transitar a su agenda de una manera más o menos ordenada, observa el jefe de Research en Barclays, Marco Oviedo.

Se refiere al déficit de cuenta corriente que dice que se corrigió en menos de dos años y la deuda que en el mismo lapso se redujo.

Incluso, la expansión económica de 2.7%, que estiman para el Producto Interno Bruto mexicano, “sin ser la mejor, no se ve tan mal en un ambiente donde Brasil se expandirá a una tasa de 2% y Argentina entrará en recesión”.

Entrevistado por El Economista, dice que, si no hubiera una amenaza específica de Donald Trump al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México no se vería tan mal para los inversionistas globales. “Quitando la incertidumbre política y la que genera la renegociación del TLCAN, México se vería bien”, advierte.

México está pegado a Estados Unidos e incluso si se materializa la amenaza de Trump y llega a salirse del Tratado, la relación no se romperá de la noche a la mañana, estima. De manera que, mientras siga la negociación, México seguirá beneficiándose del mayor crecimiento estimado para su principal socio comercial, argumenta.

Elevado spread

Desde Wall Street, donde opera, el estratega destaca que el diferencial de tasas con Estados Unidos es bastante amplio, lo que termina por apalancar al peso mexicano.

“El diferencial de tasas con Estados Unidos es amplio, la tasa de ese país está ahorita en 2 contra 7.75% que ofrece México. Es bastante alto el spread, cuando tomamos en cuenta que la inflación de México está en 4.50% y en EU muy cercana a 2 por ciento”, explica.

Además, sostiene que, tras el anuncio monetario del jueves, donde el Banco de México (Banxico) elevó la tasa a 7.75% y dejó abierta la puerta a más alzas si el tipo de cambio manifiesta su potencial traspaso a precios, el atractivo hacia México se vuelve mucho mayor.

“Suponiendo que el tipo de cambio se deprecie de forma ordenada o se estabilice en niveles consistentes con los resultados del TLCAN o de las elecciones, esa depreciación abonaría a que la tasa podría subir una o dos veces más en el año”, anticipa.

De confirmarse esa presión, la tasa podría llegar a 8.50% al cierre de este año, preve.

“Pero como no sabemos cómo reaccionará el mercado al resultado de las elecciones, pese a que las encuestas son muy claras, hasta no saber reacción del mercado, no podemos tener una previsión precisa”, dice.