En la primera quincena de julio, la inflación se ubicó en su nivel más bajo desde finales del 2016, de acuerdo con lo divulgado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró en la primera mitad de julio un avance de 0.27% respecto a la quincena previa, con lo cual a tasa anual se ubicó en 3.84% desde 3.89% de la última quincena de junio.

Lo anterior supuso su quinta quincena consecutiva de desaceleración, además de ser el nivel más bajo registrado desde la segunda quincena de diciembre del 2016, cuando se ubicó en 3.24 por ciento.

Con lo anterior se mantiene por tercera quincena consecutiva dentro del objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/- 1 punto porcentual.

Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey, refirió que la moderación en la inflación ofrece la posibilidad de un mayor control de las variables monetarias, así como incentivar al Banxico a recortar su tasa de interés.

“Este recorte todavía podría ser insuficiente para provocar una disminución importante en los costos de los créditos, tanto para el consumo como para el empresarial”, añadió.

Al interior del reporte, el Inegi indicó que la desaceleración en el índice se vio favorecida por el jitomate, cuya baja de 5.74% en el precio tuvo una mayor incidencia en la inflación.

Asimismo, el chayote mostró una caída de 13.39% en su precio; la uva, de 19.23%; el huevo, de 1.07%, así como otros alimentos cocinados, cuyo precio bajó en 0.49 por ciento.

En el otro extremo, el pollo fue el genérico cuyo precio tuvo la mayor alza e incidencia en el índice general. En la quincena, este producto registró un incremento de 2.69 por ciento.

Le siguió la cebolla, con un aumento de 13.92%; la gasolina de bajo octanaje, con 0.47%; el transporte aéreo, con 9.26%; así como la papa y otros tubérculos, con 6.45 por ciento.

Efectos estacionales

La inflación subyacente, la cual elimina productos y bienes con precios más volátiles, registró en la primera mitad de julio una tasa anual de 3.81%, ello debido a efectos estacionales, explicaron analistas.

Lo anterior fue resultado de una tasa anual de 3.79% en el rubro de mercancías, mientras que en los servicios se registró un alza de 3.83 por ciento.

“Algunas categorías estuvieron presionadas debido a efectos estacionales, tales como transporte aéreo y servicios turísticos en paquete. Sobre el segundo, cabe mencionar que se observó un alza a pesar de que algunos hoteles en la Riviera Maya anunciaron descuentos en sus tarifas para atraer al turismo debido a la afectación del sargazo”, refirió Banorte en un análisis.

Por su parte, la inflación no subyacente se desaceleró a 3.92 desde 4.04% registrado en la segunda mitad de junio; no obstante, tuvo una mayor incidencia en el índice general, debido a las presiones que persisten en los precios de los agropecuarios de 6.69%, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno registraron una tasa de 1.96 por ciento.

“Pese a que los precios de los energéticos, en especial las gasolinas, revirtieron sus bajar y presentaron un alza, la tasa anual se moderó debido a que dicho componente presentó una mayor presión un año atrás. En este sentido, los precios internacionales del petróleo se mantuvieron 16.1% por debajo de su cotización de hace un año, durante la primera mitad de julio”, detalló Alejandro Saldaña, gerente de Análisis Económico de Ve por Más. (Con información de Ana Karen García)