La inflación de México se mantiene en mínimos históricos y todo indica que finalizará en esos niveles, resultado de la postura de la política monetaria, la holgura en la economía y los efectos directos e indirectos de reducciones en los precios energéticos y de servicios de telecomunicaciones, aseguran miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México.

Como reflejo de lo anterior las expectativas para la inflación general y subyacente, medidas a través de encuestas para el cierre del 2015, continuaron disminuyendo a niveles significativamente por debajo de 3%; mientras que para el 2016 y el 2017 se han ido acercando a 3% , refirieron en su más reciente anuncio monetario, donde subieron la tasa de interés en 25 décimas.

Con ellos coincide el director de la Sede Subregional para México y América Latina de la Cepal, Hugo Beteta, quien explica que en México la inflación tiene que ver con la caída de precios del petróleo.

Pero en gran medida, también es resultado de que el crecimiento no ha sido tan acelerado como el esperado, lo que hace menos presión a la demanda y ha permitido tener las inflaciones históricamente bajas .

Los banqueros centrales consideran que las condiciones de holgura en la economía y en el mercado laboral parecerían estar disminuyendo gradualmente .

No obstante, reconocen riesgos en el estancamiento que mantienen las exportaciones, ante la debilidad de la actividad industrial estadounidense y la caída de los precios del petróleo.

Expectativas ancladas

De acuerdo con la Junta de Gobierno del Banco de México, hasta el momento el cambio en precios relativos derivado de la depreciación del tipo de cambio real ha procedido de manera ordenada y gradual.

Los precios de las mercancías, en particular de los bienes durables, han continuado aumentando pausadamente al tiempo que no se han observado efectos de segundo orden en los precios de bienes no comerciables y de servicios derivados del ajuste de la cotización de la moneda nacional , refieren.

Como reflejo de lo anterior, las expectativas para la inflación general y subyacente, medidas a través de encuestas para el cierre del 2015, continuaron disminuyendo a niveles significativamente por debajo de 3%, mientras que para el 2016 y el 2017 se han ido acercando a 3 por ciento.

Asimismo, las expectativas de inflación implícitas en instrumentos de mercado para horizontes de largo plazo siguen ancladas prácticamente en 3 por ciento.

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