En noviembre, México registró por séptimo mes consecutivo niveles históricos de inflación, al ubicarse en 2.21%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Este nivel sin precedentes incorpora la variación mensual de los precios generales de 0.55%, que a su vez resulta la más baja para un mes similar desde el 2009.

El registro del mes incorpora el alza mensual de 24.4% que registraron las tarifas eléctricas, de 42.62% en el precio del tomate verde y de 0.38% que se elevaron los costos de vivienda propia.

Los productos con precios a la baja lograron compensar las alzas, donde destacó el servicio de telefonía móvil, que registró una caída de 11.57 puntos, datos negativos que también fueron acompañados por los precios de la gasolina de bajo octanaje y del huevo.

En el detalle de la información, se observa que los precios y tarifas autorizadas por el gobierno, como los energéticos, registraron una variación mensual de 3.22 por ciento.

Subyacente repunta

Al interior del reporte se observa que la inflación subyacente, el indicador que facilita la lectura de la tendencia general de los precios, al excluir los bienes y servicios más volátiles de la economía, alcanzó en noviembre una tasa anual de 2.34%, nivel que se mantiene como el más bajo para el indicador.

Discreto pass-through

De acuerdo con Alexis Milo, economista en jefe para México del Deutsche Bank, el moderado traspaso a la inflación de la depreciación cambiaria resulta de que las empresas al parecer han aliviado las presiones sobre los precios, por la baja que han sentido en el pago de algunos servicios, principalmente en telecomunicaciones .

Aparte, el subdirector de Investigación Económica para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, ha explicado que las condiciones de holgura de la economía han facilitado las menores presiones inflacionarias, como es la significativa depreciación del peso frente al dólar .

El INPP sin presionar

El Índice Nacional de Precios Productor (INPP) de noviembre, excluyendo petróleo, revirtió su tendencia negativa, al registrar un aumento mensual de 0.13%, que permite alcanzar una tasa anual de 2.71 por ciento.

Estas variaciones se comparan favorablemente con los registros del mismo mes del año pasado, cuando la fluctuación mensual fue de 0.37% y la anual de 3.47 por ciento.

El resultado de noviembre fue producto de alzas mensuales de 2.14 y 0.06% en las actividades secundarias. Mientras en las actividades terciarias registraron una baja de 0.01 por ciento.

El Banco de México explicó que toma en consideración el dato del INPP para mejorar los pronósticos de la inflación en horizontes de mediano plazo.

México, con la inflación más baja en AL

México registra la inflación más baja de América Latina y ahí se mantendrá incluso el año entrante, si se confirman las expectativas de las 34 corredurías y despachos de análisis económico que consulta FocusEconomics.

De acuerdo con la firma, el consenso de los pronósticos de los analistas consultados es de una inflación que quedará en 2.6% este año para México. Previsión que, de confirmarse, representará poco más de una décima parte de 18.7% que, estiman, alcanzará la inflación promedio de la región.

La tendencia del indicador regional resulta del efecto de traspaso de la depreciación cambiaria que está presionando a los precios generales de los demás países de la región, precisó en el reporte mensual Ricardo Aceves, economista senior de la consultoría.

No obstante las observaciones, analistas del propio Banco de México explicaron en su más reciente informe trimestral que la trayectoria a la baja de la inflación general anual no se debe sólo a menores incrementos de precios en un número pequeño de bienes y servicios, sino a una evolución favorable que ha seguido de la gran mayoría de ellos .

Y destaca: Los avances en la implementación de la reforma energética han contribuido favorablemente a la dinámica de estas tarifas, al promover la adopción de tecnologías que usan combustibles más baratos y menos contaminantes .

A la alza

En el detalle de la información se observa que la inflación esperada para las economías del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, es de 32.1% para este año y 31.6% para el próximo.

La presión inflacionaria regional está concentrada en Venezuela, para quien el promedio del mercado espera una variación al término del año de 179.6%, promedio; seguida por la de Argentina, de 16.6%, y Brasil, de 10.2 por ciento

En busca de inflación

Mientras tanto, el Banco Central Europeo incumple sistemáticamente desde hace casi tres años su primer y único mandato: la inflación de la eurozona sigue enquistada en la zona de cero por ciento.

Eurostat informó, la semana pasada, que el IPC de la zona euro siguió intacto en 0.1%, en noviembre. Pero el índice general cayó dos décimas el mes pasado y se situó en 0.9%, pero mientras una inflación baja o negativa tiene elementos beneficiosos sobre la economía, porque permite recuperar competitividad, para Europa se ha convertido en un dolor de cabeza para los banqueros centrales.

El riesgo de la deflación es que si las familias y las empresas empiezan a incorporar esos niveles de precios a sus expectativas: empiezan a posponer sus compras e inversiones pensando que los precios pueden caer más.

Con presiones

Recientemente, en su reporte semanal de las economías emergentes, Barclays destaca que Brasil mantiene presión inflacionaria por el pass through que está transmitiéndose a los precios generales.

La depreciación de su divisa se ha agudizado conforme se aproxima el alza de tasas de la Fed y ante la incertidumbre política que presenta el país, lo que en un momento de volatilidad mundial, no es favorable para los inversionistas.

En tanto, en China, la inflación se aceleró levemente en noviembre, lo que favoreció un alza de 1.3% en su medición anual, mientras el Índice Nacional de Precios al Productor cayó en 5.9% con respecto al año previo, acumulando 45 meses sucesivos a la baja.

Este hecho ha preocupado a los inversionistas, de acuerdo con HSBC, quienes explican que la confianza corporativa está en mínimos de seis años. Lo que genera el riesgo de una espiral bajista.