El 2014 será un mejor año en términos económicos, pero malo para la inflación. Si bien la economía crecerá más por el efecto de las reformas estructurales y la recuperación del entorno externo, los consumidores tendrán que padecer algunos meses de inflación alta por el impacto de políticas públicas y cambios fiscales. Así lo resumieron, por separado, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en el tradicional Seminario de Perspectivas Económicas, organizado por ex alumnos del ITAM.

El responsable de la política monetaria se quejó de que el aumento mensual en el precio de la gasolina, que ha sido tres veces mayor que la inflación general, le ha impedido llegar a la meta de 3 por ciento. En el contexto de la reforma fiscal el gobierno estableció el compromiso de que a partir del 2015 los precios de las gasolinas se ajustarán a la inflación esperada. Así que ese sesgo, muy importante para la inflación y que como elemento ha contribuido a que no haya plena convergencia de 3%, va a desaparecer y estaremos en mejores circunstancias para lograr nuestra meta , confió.

Advirtió que se anticipa que la inflación se colocará temporalmente por arriba de 4%, para disminuir al cierre del año cerca de 3.5 por ciento.

Ratificó el pronóstico para la economía en el 2014 de entre 3 y 4%, por el potencial a la alza que le darán las reformas, cuyo impacto general -aclaró- es difícil de estimar, pues no existe todavía la regulación secundaria para su implementación. Afirmó: Contamos con un marco macroeconómico más fuerte para enfrentar los retos de este año .

EL ANCLA

Más tarde, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, reconoció: Es evidente que tendremos algunos efectos transitorios derivados de la entrada en vigor de la reforma hacendaria y también de algunas decisiones de política pública, como por ejemplo el alza del boleto del Metro, por lo cual tendremos algunos meses de inflación ligeramente superior a la observada en los meses anteriores .

No obstante, consideró: Lo que es un hecho es que México sigue siendo un país de baja inflación y con expectativas de baja inflación . Es decir, agregó, tenemos en la política monetaria del Banco de México un ancla nominal efectiva, que permite estabilizar las expectativas inflacionarias.

A pesar del impacto inflacionario, habló de las fortalezas de la reforma fiscal. Esta reforma tendrá un impacto recaudatorio este año de un punto porcentual del PIB y para el 2018, se estima que será de alrededor de dos puntos y medio. Cualquier reforma tributaria que genere una recaudación incremental de 2.5% del PIB en cualquier país es una reforma significativa. Es una reforma que sin duda ha sido muy polémica, no existe ningún intento de reforma fiscal en ningún país en donde no exista debate, por eso se les llama impuestos, no se les llama consensos o voluntarios , justificó.

leonor.flores@eleconomista.mx