El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) sigue con su tendencia a la baja. En los primeros 15 días de noviembre registró su tercera desaceleración consecutiva, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El reporte del Inegi dio a conocer que en la primera mitad de noviembre el INPC avanzó 0.61% en comparación con la quincena previa, por lo que a tasa anual la inflación se ubicó en 4.56 por ciento. De esta manera, hiló tres quincenas a la baja tras el repunte que registró en la segunda mitad de septiembre de 5.17%; sin embargo, sigue por encima del rango objetivo del Banco de México de 3% +/-1 punto porcentual.

De esta manera, la inflación se ubicó por debajo del consenso de analistas consultados por Reuters, los cuales estimaban que se ubicaría en 4.61 por ciento.

“Tras el rebote de la segunda quincena de septiembre —por un efecto en la base de comparación por los sismos del año pasado— la variación anual del INPC ha presentado un regreso ininterrumpido y se colocó en la reciente lectura en su menor nivel desde la segunda mitad de junio”, indicó Alejandro Saldaña, analista de Ve por Más .

Se observa que los productos con una variación quincenal al alza, que más incidieron en el incremento de los precios generales, fueron la electricidad, con un incremento en sus tarifas de 23.39%, y los agropecuarios, como el jitomate (9.40%), el tomate verde (21.62%), el pollo (1.23%), chiles frescos (11.10%) y  plátanos (4.08 por ciento).

“El aumento de los precios se debió principalmente a la normalización de las tarifas eléctricas en el norte tras el fin de los subsidios durante la temporada cálida y a un clima adverso que incrementó los precios de tomates”, explicó por su parte Joan Domene, de Invex.

Energéticos moderan presión

La inflación no subyacente registró un aumento de 1.89% quincenal y 7.46% anual. Dentro de este índice, el rubro de agropecuarios se incrementó 2.93% anual, mientras que los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 10.58 por ciento.

“La inflación anual se desaceleró más de lo esperado ante un descenso de las presiones sobre los precios energéticos. Sin embargo, el marcado aumento en algunos agropecuarios pone de relieve la volatilidad del componente no subyacente”, precisó Joan Domene.

Cabe destacar que, en la primera mitad de noviembre, los energéticos tuvieron una variación de 13.68%, mucho menor a la de la quincena previa, de 16.65 por ciento. Dentro de este rubro, si bien el gas LP registró un aumento en sus precios de 7.22% anual, en comparación con la quincena previa, su costo disminuyó 3.55 por ciento.

Por su parte, la inflación subyacente, la cual elimina los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, aumentó 0.19% quincenal, mientras que a tasa anual se ubicó en 3.63 por ciento.

“El menor dinamismo anual del índice, que excluye elementos volátiles y, por lo tanto, es más relevante para efectos de política monetaria, se explicó por la desaceleración en los precios de sus dos componentes: servicios y mercancías. En relación a las segundas, las mercancías alimenticias han registrado un traspaso al consumidor final del encarecimiento de la producción de bienes agropecuarios, lo que explica la aceleración de dicho componente”, expuso Alejandro Saldaña.